—¿Rogarte? —Sabrina esbozó una sonrisa—. Te ruego que te quites de en medio, me estorbas.
—¡Tú! —Tania resopló con fuerza—. Cuando entreguemos los diseños, te darás cuenta de lo que es el verdadero talento.
Sabrina no le hizo caso a Tania, la rodeó y volvió a su puesto.
A las diez de la mañana, el gerente convocó una reunión.
El propósito era simple: entregar los bocetos para el Concurso de Diseño de Moda.
Sabrina sacó su diseño y lo dejó sobre la mesa, esperando a que lo recogieran.
Tania, sentada frente a ella, exhibía su diseño de forma ostentosa.
Estaban tan cerca que Sabrina pudo ver su boceto con total claridad.
El rostro de Sabrina cambió drásticamente, sus ojos se abrieron con asombro y apretó la mano que tenía sobre la mesa.
¿Cómo era posible?
¿El diseño de Tania era idéntico al que había ganado Adriana en su vida pasada? ¿Cómo podían dos mentes diferentes crear exactamente el mismo boceto para el concurso?
Incluso si Tania también había renacido, había muerto antes del concurso y nunca había visto el diseño de Adriana en su vida anterior.
Entonces, ¿de dónde había salido ese boceto?
Tania, que no perdía detalle de la expresión de Sabrina, esbozó una sonrisa de suficiencia. "Sabrina, Sabrina, con esa cabeza de chorlito que tienes, ¿cómo ibas a entenderlo?".
La reunión terminó y todos volvieron a sus puestos.
Sabrina se quedó sentada, con la imagen del diseño de Tania grabada en la mente. Era una réplica perfecta de la obra de Adriana de su vida pasada.
¡De repente!
Los ojos de Sabrina se abrieron de par en par, y contuvo el aliento. Si Adriana presentaba el mismo diseño que en su vida anterior, ¿no sería acusada de plagio?
Hasta donde sabía, la empresa de Adriana no comenzaba a recibir los diseños hasta la tarde.
En el mundo del diseño, quien presenta primero se considera el autor original.
Llegó a la entrada de Empresa Nube, pero Adriana aún no había llegado, así que tuvo que esperarla a un lado.
Quince minutos después, apareció Adriana. Para mayor comodidad, decidieron almorzar en un restaurante cercano.
Ambas, con mucho tacto, evitaron mencionar lo sucedido la noche anterior.
—Toma, este es mi diseño. —Adriana sacó el boceto de su bolso y se lo entregó a Sabrina—. ¿Por qué de repente te interesa tanto mi trabajo?
Sabrina lo tomó apresuradamente y, tras echarle un vistazo, suspiró aliviada, aunque al mismo tiempo se sintió extrañada.
El diseño de Adriana era diferente al de su vida pasada, lo que significaba que no coincidía con el de Tania.
Lo que no entendía era por qué el concepto de diseño de Adriana en esta vida era distinto al de la anterior.
—¿Qué te parece mi diseño? ¿Crees que puedo ganar? —Adriana recuperó el boceto, lo guardó en su bolso y le preguntó a Sabrina con una sonrisa.
—Creo que es fantástico. Si no surge ningún imprevisto, seguro que serás la campeona. —Si no hubiera visto el diseño de Tania, estaría convencida de que Adriana ganaría el concurso esta vez.
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