Ella se esforzaba así de duro por una sola razón: demostrar que valía la pena, salir adelante y, algún día, hacer que su papá se arrepintiera.
¡Y resulta que Saúl sabía todo eso con lujo de detalle!
—No te voy a decir cómo me enteré —advirtió Saúl—. Pero te aviso algo: si vuelves a meterte con mi… mi amor en la escuela, saco los trapitos sucios de tu familia y los pongo en primera plana. Para que todo el mundo se entere.
¿“Mi amor”?
Este tipo cada vez se pasaba más.
¿Quién era “su amor”?
Cecilia frunció el ceño. Ese hombre se estaba poniendo bien confianzudo.
Berta, furiosa, les echó una mirada asesina y se metió a la escuela.
—¿Ya acabaste? —Cecilia miró a Saúl de reojo.
—Pues lo hice por ti.
—Y ya no vuelvas a decirme “mi amor” ni nada de eso. Tú no te das pena, pero a mí sí.
—Ah, con que Cici se está sonrojando —se rió—. Pero es la verdad, tú eres mi amor.
—¡Saúl! —lo frenó ella, subiéndole el tono.
—Si no lo aceptas, aquí mismo, en la entrada, le voy a gritar a todo el mundo que Cecilia es el amor de Saúl.
—Tú…
Qué descaro. Y todavía con toda la seguridad del mundo.
Saúl hizo como que iba a gritar y Cecilia se le fue encima para taparle la boca.
—¡Cállate!
—Solo si aceptas que eres mi amor.
Cecilia se quedó sin palabras.
¿Ahora también la estaba chantajeando?
—Cici, nada más quiero que lo digas. Ándale. Si no, se lo anuncio a todos —dijo Saúl, alzando una ceja.
Sin opción, Cecilia bajó la voz:
—Está bien… soy tu amor. ¿Ya?
Con tanta gente entrando y saliendo, de verdad le daban ganas de soltarle un golpe.
En su vida había pasado tanta pena.
Sentía que la tierra se la tragaba.
En ese momento, un Rolls-Royce se estacionó a un lado.
Después de observar un buen rato, Joaquín por fin se bajó.
—¡Hermano!
Saúl volteó y lo vio. No le sorprendió.
Desde que volvió a caminar, tampoco es que hubiera pasado desapercibido. Que la familia Rivas se enterara era cuestión de tiempo.
Además, ya pensaba volver.
—Joaquín, ¿qué haces aquí?
—¡Hermano, qué bueno! ¡Me da muchísimo gusto verte bien! Mamá y papá me mandaron por ti. Si ya estás bien, ¿por qué no has regresado con la familia Rivas?


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