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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 125

—¡Yo lo compré por encargo! ¡Me vieron la cara! —Zoe estaba que explotaba; quería despedazar a la persona que la había estafado.

Había quedado en ridículo.

Nadia, al ver que ya no había más, dijo:

—Señor Rivas, si ya no me necesita, me retiro.

—Sí, gracias por venir. Alguien, por favor, acompáñenla —ordenó Cristian.

Cuando Nadia se fue, Zoe dijo, incómoda:

—Cecilia, a mí también me engañaron. Otro día te regalo algo mejor.

—No hace falta. Mejor quédatelo tú —cortó Saúl, directo.

Zoe apretó los dientes del coraje.

—Falta un rato para la cena. Saúl, lleva a Cecilia a dar una vuelta por la casa —dijo Cristian.

Por fin se acabó el numerito.

Saúl llevó a Cecilia a recorrer la casa de los Rivas.

Cecilia había visto muchas casas, pero esa mansión sí era la más grande que había visto.

—Cici, por allá está el huerto. Las verduras las sembramos aquí, sin pesticidas. Y de este lado está el frutal: hay un montón de frutas. Si quieres, te lo enseño.

—Va —aceptó Cecilia, contenta.

Saúl notó que eso sí le interesaba, así que ni se puso a presumirle lo demás: que si cine en casa, alberca, canchas, y todo eso.

Llegaron al frutal.

Las naranjas ya estaban maduras, colgando del árbol, bien naranjas y antojables.

—Aquí hay naranjas. Más allá hay pitayas, mangos y otras cosas. A ver, prueba esta.

Saúl cortó una y se la peló él mismo.

Estaba dulce.

La gente con dinero sí vivía distinto: hasta en lo que comen se nota el nivel.

—Señor Saúl, el señor lo manda llamar al despacho —se acercó el mayordomo.

Saúl miró a Cecilia.

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