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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 316

—Amor, si no te quieres ensuciar las manos, yo me encargo —dijo Hugo, queriendo quedar bien con Cecilia.

Se acercó de inmediato y levantó la mano para soltarle una cachetada.

Pero la mano ni siquiera alcanzó a bajar: Cecilia le soltó una patada con fuerza.

El tipo salió volando directo a la alberca, levantando un montón de agua.

—¡Hugo! —gritó Noa, nerviosa.

No era que le preocupara que lo hubieran golpeado; le preocupaba que Hugo fuera a hacerle algo a Cecilia.

Y aun así, terminó así de humillado.

—Noa, ¿ya viste lo descarada que es? —insistió la mujer a un lado.

—¡Ya cállate! ¡No digas nada! ¡Ya váyanse! ¡Todos, váyanse! ¡Lárguense! —Noa empujó a la mujer, intentando echarlos a todos.

—Noa, ¿qué te pasa? ¿Por qué me estás corriendo? ¡A la que deberían correr es a ella!

—Sí, ¿qué onda contigo? ¡Ustedes nos invitaron y ahora nos están corriendo!

—¿Qué significa esto? ¡Explícanos! ¿Ni a una sirvienta puedes poner en su lugar?

Todos empezaron a cuestionar a Noa.

Cecilia la miraba de reojo, como si la estuviera midiendo.

Noa supo que ya no tenía salida.

Se acercó, se paró junto a Cecilia e intentó negociar en voz baja:

—Cecilia… te lo ruego. Son mis amigos, yo los invité. Hoy hazme el favor, dame chance… y de aquí en adelante haré lo que tú digas, ¿sí? Te lo pido.

Cecilia soltó una risa fría y luego dijo fuerte, para que todos escucharan:

—Tu “favor” no vale nada.

Noa se quedó sin palabras.

A un lado, apretó los dedos con tanta fuerza que casi se enterró las uñas.

Hoy sí había quedado en ridículo, pero en serio.

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