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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 425

Cecilia ya estaba acostumbrada a lo infantil que podía ser Adrián.

—¿A poco no canto chido? Hace rato le canté a Macarena y me dijo que sí estaba bueno —dijo Adrián, sonriendo.

Saúl sonrió, incómodo.

—Tú sé feliz.

Cuando terminaron de verlo y salieron, vieron a Sebastián afuera.

Por cómo estaba, parecía que los había estado esperando.

—Cecilia, ¿puedo hablar contigo? —preguntó Sebastián.

Se veía más demacrado que antes, seguramente por lo de Teresa.

—Está bien —aceptó Cecilia.

Se fueron a un lado y Sebastián dijo, apenado:

—Sé que no debería venir a molestarte, pero ya no sé qué hacer. Teresa no me contesta, ni siquiera puedo verla. ¿Me ayudas? Yo sé que lo de la otra vez fue culpa de mi familia… pero no puedo renunciar a ella.

—Te puedo ayudar, pero al final se tiene que respetar lo que Teresa decida. Si ella de verdad quiere cortar contigo, yo no puedo obligarla.

Sebastián sonrió, aliviado.

—Está bien. Gracias.

Cuando Sebastián se fue, Saúl se acercó.

—Vino por lo de Teresa, ¿verdad? ¿Y sí le dijiste que sí? —preguntó.

—Sí. La verdad es que estos días la he visto apagada y me preocupa. Yo sé que a ella le gusta Sebastián, pero por su familia lo rechazó. Quiero darles una oportunidad, para que Teresa por lo menos no se quede con la espina.

Cecilia se acordó de aquella vez en casa de los Galindo: cuando Teresa vio a Sebastián por primera vez, se le notó en los ojos.

No quería verla sufrir así.

—Hagas lo que hagas, yo te apoyo —dijo Saúl.

Al día siguiente en la noche, Cecilia armó plan e invitó a varios amigos a Fuego y Aroma.

—Cici, si es plan con tus amigos, yo mejor no voy —dijo Teresa.

—Teresa, vente. Para que te distraigas tantito. Te he visto bien bajoneada.

Con la insistencia de Cecilia, se la llevó.

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