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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 493

Al día siguiente.

Cecilia llegó a la escuela y, de pronto, un Ferrari se estacionó frente a ella.

Berta se bajó del carro.

Iba sin maquillaje, pero el vestido que traía era finísimo.

El collar le brillaba con el sol, llamando la atención.

Hasta su porte se veía distinto.

—A las tres pasas por mí. Y no se te vaya a hacer tarde —le ordenó al chofer.

Luego se acercó a Cecilia.

—Qué casualidad, ¿tú también acabas de llegar? —preguntó Berta.

Cecilia la escaneó de arriba abajo. Todo lo que traía era original, nada de imitación.

—¿Y todo eso de dónde lo sacaste? ¿Y el carro qué? No me digas que nomás para presumir lo rentaste —dijo Cecilia.

Berta sonrió, bien pagada de sí misma.

—Claro que no. Me subí porque me dejaron, y con gusto.

—Si no es rentado, entonces… ¿te colgaste de algún hombre?

Era el truco de siempre de Berta.

—Sí, me colgué de un hombre. Y encima, de uno ya grande —se rio—.

—¿De uno ya grande? ¿Ya se te botó la canica? ¿Eso también te late? —Cecilia se quedó impactada.

Sabía que Berta era ambiciosa, pero andar quedando bien con un señor mayor solo para presumir… se le hacía asqueroso.

—Tranquila. Ese “señor” no es cualquiera. Es el perro que abandonó a mi mamá.

—¿Volviste con los Solano?

—Ajá. No tienes idea de lo bien que me la he pasado estos dos días. Ya que regresé a la familia Solano, voy a recuperar todo lo que me toca. Y eso es gracias a ti. Si no hubieras hecho que Lorenzo me echara la mano, yo no estaría así.

—¿Y eso qué tiene que ver con Lorenzo?

—Vente, te voy contando… —dijo Berta, y caminaron juntas hacia la escuela.

Berta le contó todo lo que había pasado.

—¿Y no te da miedo que se den cuenta? —preguntó Cecilia.

—¿Miedo de qué? Con que Lorenzo no me exhiba, ya estuvo.

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