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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 751

Alexander soltó una risa helada.

—No necesito que vengas a darme lecciones.

Dicho eso, se dio la vuelta, intentando escapar.

Pero Saúl Rivas apareció de frente.

Alexander se quedó helado. Tenía a alguien atrás y a alguien enfrente. Ya no tenía por dónde.

Cecilia se lanzó hacia él y le acomodó una patada.

Alexander cayó al piso, apretándose el pecho.

La “Lince” Cecilia sí era tan temible como decían: en cuanto se movía, pegaba durísimo.

Fue tan rápido que ni la alcanzó a ver bien; no tuvo tiempo de reaccionar.

Qué lástima… Si hubiera sabido antes quién era ella, jamás se habría metido con ella.

Dante ya había subido con más gente y entre todos sometieron a Alexander.

—Cici, la neta… matarlo sería demasiado fácil. A alguien así habría que hacerle pasar por todos los castigos del lugar, uno por uno. Eso sí le dolería.

Alexander miró a Saúl, muerto de miedo.

Como administrador del sitio, él sabía perfectamente lo que significaban esos “castigos”.

Empezó a temblar.

—¡Mátenme! ¡Por favor, mátenme! —suplicó Alexander, con la voz quebrada.

No quería pasar por eso. Era peor que morir.

—Si nomás te mencionan un castigo y te da pánico… ¿cómo tuviste el corazón para aplicárselos a otra gente? Me gusta la idea. Dante, te encargo.

Dante asintió.

—No se preocupe. Le vamos a dar el recorrido completo. Sin saltarnos ni un paso.

Alexander se asustó tanto que se desmayó.

—Híjole… con ese valor, quién sabe cómo llegó a ese puesto —se burló Cecilia.

Con Alexander ya capturado, Cecilia le avisó a Mónica Fonseca.

Mónica por fin sintió que se le quitaba un peso de encima.

—Cuando regresemos, también vamos a agarrar a esa pareja y te vamos a hacer justicia. La verdad, ellos son los peores —dijo Cecilia.

—Cecilia, gracias por hacer tanto por mí.

Cecilia asintió.

Saúl se acercó a Cecilia.

—Cici… ¿tú qué relación tienes con Zacarías?

—Nada que ver con lo que estás pensando. Él y Mónica son los que hacen buena pareja. Ojalá terminen juntos. Saúl, no te me pongas celoso por eso.

—Claro que no. Eso sí lo tengo claro.

Zacarías no era como Lorenzo Urbina. Lorenzo la miraba con un deseo descarado… y con una intensidad que hasta a él lo dejaba impactado.

Zacarías, en cambio, solo la miraba con respeto y admiración.

*

Grupo Alcántara.

El asistente de Lorenzo, Felipe, entró a la oficina.

—Director Urbina, ya dimos con el paradero de Iván Urbina.

—Habla.

—Ese tipo, por miedo, se fue al extranjero un tiempo. Puede que ya no aguantara estar solo, o que pensara que usted no iba a moverse, así que se confió. Hace unos días regresó en secreto.

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