Desde que apareció Berta, a él se le habían acumulado varios asuntos personales.
Nuria sacó el celular e hizo una llamada.
—Quiero que me sigas a alguien…
***
—Señor Urbina, ¿a dónde vamos? —preguntó Yolanda desde el asiento de adelante.
—A casa de los Solano.
—¿Con los Solano?
—Ajá. Ubícalos.
Yolanda los localizó de inmediato, encendió el motor y el carro tomó rumbo a la casa de los Solano.
A medio camino, Yolanda dijo de pronto:
—Señor Urbina, nos vienen siguiendo.
Lorenzo se puso alerta al instante. Miró por el retrovisor: en efecto, había un carro detrás.
Se mantenía a distancia, siguiéndolos.
—¿Quiere que lo perdamos? —preguntó Yolanda.
—No. No estamos haciendo nada a escondidas. Que nos siga. Luego averiguas quién es.
—Entendido.
***
Con la garantía de Cecilia, por fin se le quitó a Berta el peso de encima.
Entró al salón. Lionel estaba leyendo el periódico; al verla, preguntó:
—Berta, ¿qué dijo Lorenzo?
—Papá, Lorenzo todavía tiene cosas que atender. Dijo que en cuanto termine, viene directo. No te preocupes.
—Bien. Entonces esperamos —dijo Lionel, mirando a los demás.
Berta estaba segura… hasta que, en un abrir y cerrar de ojos, ¡pasaron tres horas!
Esta noche, de plano, no iba a poder cumplir.
Regresó y dijo:
—Papá… viene en camino. Esperemos tantito más.
Florencia notó clarito que Berta estaba nerviosa, y por dentro se saboreó el momento.
—Berta, si Lorenzo no viene, ni modo. No te vamos a reclamar. Pero tú siempre sales con “ya casi, ya casi”. Al rato ya van a ser las once, y tu papá mañana temprano tiene viaje.
Natalia aprovechó:
—Papá, yo digo que mi hermana no puede traer a Lorenzo. Te ha estado mintiendo.
—Berta… ¿es cierto? —preguntó Lionel, conteniendo el coraje.
Era la primera vez que esperaba así a alguien, y ya estaba que explotaba.
—Papá, no… Yo sí conozco a Lorenzo, de verdad…
—Ay, ya deja el teatro. Hoy sí te voy a desenmascarar —dijo Natalia, encantada, y volteó a ver a Lionel—. Papá, mire estas fotos. Son de hoy, cuando mi hermana fue a Grupo Alcántara a buscar a Lorenzo… pero ni la dejaron entrar. Los guardias la sacaron a empujones.

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