—¿Qué estás diciendo? —Iker y Clara se quedaron helados.
Se habían ido con todo.
Era una cantidad brutal.
El plan era invertir doscientos millones, pero Gael, por querer más, metió otros cien por su cuenta.
Y ahora ya no había nada.
—¡Demándalos!
—No sirve. Fue una estafa. Y como era una empresa extranjera, es casi imposible encontrarlos. Ya no aparecen por ningún lado.
La familia casi se derrumbó.
Con el Grupo Alcántara retirándose y el escándalo de Noa en redes, el Grupo Valdés ya venía tambaleándose.
Contaban con ese proyecto para levantarse.
Y resultó ser una trampa.
En un instante, Iker se veía envejecido, acabado.
Era el día “feliz” de Noa, pero nadie podía celebrar.
***
En la casa de los Salinas.
Noa esperó toda la noche. Ismael regresó hasta madrugada, oliendo a alcohol.
Ella estaba embarazada y el olor le revolvió el estómago.
—¿Por qué tomaste tanto? ¿Te acuerdas que soy tu esposa? —reclamó en cuanto entró.
Ismael la empujó.
—Quítate. A mí me obligaron a casarme. Aguántate.
—¡Tú…! —Noa explotó.
—Dime la verdad. ¿Sí te importo o no? Cuando te acostaste conmigo, ¿qué me juraste?
Ismael se rió.
—Te voy a decir algo: a cada mujer con la que me he acostado le he dicho lo mismo. ¿Tú qué te crees? Si no fuera por mis papás, ni te volteaba a ver.
—Entonces ¿por qué lo hiciste? ¿Por qué me tocaste?


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia