Pero eso solo encendió más a Iván. Alzó la barra y le pegó a Cecilia.
¡Pum!
La barra bajó y Lorenzo se lanzó sin pensarlo, recibiendo el golpe por ella.
Cecilia oyó su quejido ahogado. Debía dolerle horrible.
Y aun así, Lorenzo no gritó.
—Lorenzo… ¿para qué? Esto es justo lo que él quiere. Me usa para torturarte. No me va a matar, no se atreve. ¡Vete! —insistió Cecilia, destrozada.
Tenía manos y pies amarrados; no podía hacer nada.
Un sudor frío le perló el rostro a Lorenzo.
—Ya no me puedo ir, Cecilia. Donde estés tú, ahí voy a estar yo.
—Mugroso… Si la vas a proteger tanto, quiero ver cuánto aguantas —escupió Iván, fuera de sí.
Le soltó un golpe tras otro, con toda su fuerza.
Lorenzo aguantó sin decir una palabra, cubriendo a Cecilia con su cuerpo.
—¡Pinche idiota! —Iván escupió al suelo.
Y descargó en él todo lo que traía atorado.
—¿No que muy capaz, con tu Grupo Alcántara?
—¿No que muy chingón? ¿No que ni a mi papá ni a mí nos pelabas? Todavía querías tumbar al Grupo Urbina… qué ridículo.
—Mírate nada más. Igual que antes: otra vez bajo mi bota. No eres nada.
—Por unos años te fue bien y ya te creíste alguien. ¿Te atreviste a meterte conmigo? Hoy vas a ver lo que es bueno. Tú naciste para estar en el suelo… hijo de una cualquiera. ¡Me das asco!
Iván lo golpeaba mientras lo insultaba.
¡Pum!
¡Pum!
¡Pum!
Los golpes retumbaban una y otra vez.
—¿Ya viste? Sigues bajo mi bota. Vales menos que un perro.
—¡Iván, ya estuvo! ¡Si traes algo, es conmigo! —le gritó Cecilia.
A Lorenzo apenas le había costado salir del infierno… y ahora lo estaban humillando otra vez. Por dentro debía estar hecho pedazos.
Iván soltó una risa seca.
—¿Tú crees que te vas a salvar? Mi objetivo nunca fuiste tú, sino él. Tú nomás fuiste el anzuelo, Cecilia.
Se enderezó y tomó una barra todavía más gruesa.
Desde arriba, miró a Lorenzo tirado en el suelo.
La boca de Lorenzo estaba llena de sangre.
—¿Qué piensas hacer? —Cecilia sintió un escalofrío.
Iván la miró y sonrió como un demonio.
—Romperle las piernas. Lo voy a dejar inválido. A ver si así todavía le dan ganas de meterse con el Grupo Urbina.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia