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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 1039

Delfina se quedó sin palabras, atragantada por la rabia, y solo pudo mirar con odio a Karina.

En efecto, tenía razón.

En una lucha de poder de este nivel, todos se jugaban el pellejo. Incluso ella misma llevaba una pistola pequeña en un compartimento secreto de su bolso.

Pero conseguir un permiso legal para portar armas en el país era casi imposible.

Sin un respaldo militar absoluto, no se podía tramitar.

Ella misma había movido infinidad de influencias y solo se había topado con pared.

¿Por qué Karina, una mujer sin antecedentes de poder, podía tener una?

La única explicación era Lázaro.

¡Seguro Lázaro había usado sus conexiones con el ejército para tramitarle el permiso personalmente a esa mujer!

Los celos mordían el corazón de Delfina como serpientes venenosas.

Su hijo, por esa mujer, ¡era capaz de cualquier cosa!

Delfina respiró hondo, forzándose a reprimir la furia, y entrecerró los ojos con una sonrisa gélida.

—Karina, deja de fanfarronear.

—No creo que te atrevas a disparar aquí.

Delfina estaba segura de que Karina solo estaba blofeando.

Se giró hacia Eliana y gritó:

—¡Eliana! ¿Qué esperas?

—¡Llévatela! ¡No se atreverá a lastimarte!

Eliana pensaba lo mismo.

Una dama de la alta sociedad, acostumbrada a la comodidad, probablemente le temblaría la mano al sostener un arma. ¿Cómo iba a atreverse a jalar el gatillo?

Con eso en mente, un destello cruel cruzó la mirada de Eliana.

—Con su permiso, señorita Leyva.

Gritó y, sin importarle el cañón que la apuntaba, se abalanzó hacia adelante.

Amelia reaccionó al instante, interceptándola.

¡Bam, bam, bam!

Los golpes resonaron en el pasillo.

Eliana, al fin y al cabo, era de las mejores de la familia Barrios; sus movimientos eran despiadados y buscaban puntos vitales.

Amelia no era débil, pero al tener que proteger a Karina a sus espaldas, sus movimientos estaban limitados.

Tras varios intercambios, la pelea parecía estancada.

Justo cuando Eliana logró hacer retroceder a Amelia con un golpe y extendió la mano para agarrar a Karina por el hombro...

La mirada de Karina se congeló.

No dudó ni un segundo.

—¡Bang!

Un disparo ensordecedor estalló en el pasillo.

Todas las discusiones y la pelea cesaron de golpe con el sonido del arma.

La bala no iba dirigida a la cabeza de Eliana.

En el momento del disparo, Karina alzó la muñeca ligeramente.

Capítulo 1039 1

Capítulo 1039 2

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