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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 1188

A la mañana siguiente, Karina se despertó por el ruido proveniente del baño.

Abrió los ojos medio adormilada y vio a Harlene frente al espejo, aplicándose un suero facial a palmaditas.

Buscó su celular, vio la hora y preguntó confundida:

—Harlene, ¿por qué te levantaste tan temprano?

Harlene la miró de reojo a través del espejo sin detener sus movimientos. Su tono de voz era el de alguien con demasiada energía:

—¡A hacer guardia!

—El bombón de anoche se queda en nuestro piso. Para evitar perder la oportunidad de encontrar a mi alma gemela, decidí sacrificar mis horas de sueño y hacer guardia en el pasillo.

Karina negó con la cabeza, resignada:

—Haz lo que quieras, yo dormiré diez minutos más.

Cuando Karina se levantó y terminó de arreglarse, justo después de ponerse un elegante traje de falda blanco, la puerta de la habitación se abrió de golpe.

Harlene habló con gran entusiasmo:

—¡Karina! ¡Ven a ver esto!

Karina estaba abrochándose un botón de perla en el puño de la manga:

—¿Qué sucede? ¿Encontraste al chico guapo?

Miró a Harlene con una sonrisa; era la primera vez que veía a la estadounidense tan emocionada.

Incluso ella comenzó a sentir algo de curiosidad. ¿Qué clase de hombre era para haber convertido a Harlene en una adolescente enamorada?

Pero Harlene negó frenéticamente con la cabeza. Su expresión era compleja, una mezcla entre excitación y el misterio del chisme:

—¡No es el chico guapo! ¡Es Mónica!

—¡Mónica está aquí!

Los dedos de Karina se detuvieron sobre su botón.

Al ver que no reaccionaba, Harlene pisoteó el suelo con impaciencia:

—Dios mío, Karina, ¿no te sorprende?

—¡Este piso está lleno solo de equipos de investigación! ¿Qué hace la gran estrella Mónica aquí?

Karina se dio la vuelta, se acomodó el cuello de su blusa frente al espejo, y su rostro permaneció tranquilo:

—Quizás tiene alguna presentación o es el evento de un patrocinador.

No le simpatizaba Mónica. De hecho, instintivamente, prefería mantenerse alejada de ella por algunos incidentes del pasado.

—Todavía no termino de arreglar mis cosas, ve a mirar tú primero.

Harlene la observó como si se sintiera decepcionada por su falta de curiosidad:

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