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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 241

Lázaro terminó de leer la noticia y su mirada se detuvo en Karina.

El perfil de su rostro lucía tenso, como si fuera de cristal, a punto de quebrarse con el más ligero roce.

Él permaneció en silencio, observándola con calma.

Solo cuando vio que la tormenta en los ojos de Karina se había disipado, habló al fin. Su voz sonó tranquila, como si tuviera el poder de anclar el corazón de cualquiera.

—La vida es como navegar en un río largo, siempre llena de pasajeros. Algunos reman contigo a favor de la corriente, otros luchan en tu contra, y hay quienes simplemente pasan rozando tu barca y te salpican un poco de agua.

Hizo una pequeña pausa, dejando que cada palabra calara hondo.

—Así que no tienes por qué preocuparte tanto por hacia dónde van las mareas. Solo recuerda lo importante: las olas que de verdad van contigo, aunque solo te levanten un instante, son las que valen la pena recordar.

Karina levantó la vista de la pantalla de su celular, sorprendida por esas palabras.

El rostro de Lázaro, con sus facciones marcadas, desprendía en ese momento una claridad para entender la vida que ella no le había notado antes.

Por un momento, Karina recordó a aquella anciana misteriosa del asilo, la que siempre la rescataba de la confusión con frases llenas de una sabiduría sin fin.

Sin poder evitarlo, una sonrisa se dibujó en su boca.

—Gracias, ya lo entendí.

Luego, añadió con voz firme:

—Hay que mirar hacia adelante, pero también a quienes nos rodean. Las personas que de corazón están contigo, son todo tu mundo. Los demás... solo son polvo en el camino, si te lastiman los ojos, te los tallas y ya, si se van, pues que se vayan.

Lázaro arqueó una ceja, y la curva de su boca se volvió un tanto juguetona.

—No tienes que darme las gracias. Si de verdad quieres agradecerme, mejor hazlo con algo que valga la pena. Eso se me da más.

Al oírlo, Karina sintió cómo le ardían las mejillas. Este hombre no podía estar serio ni tres segundos.

Prefirió ignorar su comentario y cambiar de tema.

—Voy a ver a mi mamá —dijo, y salió del cuarto.

...

En la habitación de al lado.

Yolanda también estaba leyendo las noticias en su celular.

Cuando vio la carta de disculpa de Gonzalo, cargada de palabras emotivas y asumiendo toda la culpa, sintió como si el corazón se le partiera en mil pedazos, hasta dejarla sin aire.

Abrió el chat con Gonzalo.

Arriba seguía el mensaje que él había enviado esa mañana.

[Yoli, dile a Kari que me deje entrar a verte, ¿sí? Sé que me equivoqué, de verdad te extraño…]

Yolanda miró ese mensaje, y lo único que sintió fue una amarga ironía.

Capítulo 241 1

Capítulo 241 2

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