Entrar Via

Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 494

Karina sintió un zumbido en la cabeza, como si todo a su alrededor se hubiera quedado en blanco.

Miró a don Moreno con incredulidad.

—¿Cómo dice? ¿Eso… eso es posible?

—Por supuesto —afirmó don Moreno, seguro de sí mismo—. Según lo que detecté en tu pulso, ya tienes más de tres meses. Si tienes dudas, puedes ir al hospital a confirmar.

Karina seguía sin poder creerlo.

Yolanda, en cambio, no cabía en sí de la emoción. Tomó la mano de su hija con fuerza, la voz le temblaba de pura alegría.

—¡Dios mío! ¡Kari, vas a tener un bebé! ¡Voy a ser abuelita!

En un parpadeo, los ojos de Yolanda se llenaron de lágrimas.

Después de haber dado a luz y criado hijos, sabía mejor que nadie cuán complicado era ese camino. La alegría era inmensa, pero también sentía una punzada en el corazón, mezcla de nostalgia y esperanza.

Se giró rápidamente y se limpió las lágrimas del rabillo del ojo.

Karina observó la reacción de su madre, pero por dentro sentía que todo era un caos.

Si de verdad estaba embarazada…

Era imposible que en el hospital militar no lo hubieran detectado.

Entonces recordó algo. De inmediato tomó su celular y se apartó para marcar un número.

La llamada fue respondida enseguida.

—Doctor Quiroz, la semana pasada me hice unos estudios en su consultorio. ¿Ya están los resultados?

—¡Señorita Karina! —La voz al otro lado sonó apurada—. ¡El informe salió desde hace días! ¿Por qué no ha venido por él? Hasta su amiga vino a buscarla diciendo que no la encontraban, ¿qué pasó?

El doctor hizo una pausa, y su tono se volvió más serio.

—Usted está embarazada, señorita. Tiene que cuidar mucho su salud.

Karina sintió un escalofrío recorriéndole el cuerpo.

—¿Cómo dice? ¿De verdad… estoy embarazada?

—¡Por supuesto! Ya se lo comenté a su amiga. ¿No le avisaron?

—Señorita Karina, su caso es especial… No solo está embarazada, ¡son gemelos! Llevo años ejerciendo y los embarazos gemelares naturales son poco comunes. De verdad, tiene una suerte enorme.

—Según los cálculos, ya tiene más de tres meses. Los bebés están estables. En la próxima consulta puede que hasta sepamos el sexo…

...

—Señorita, aunque tu pulso indica embarazo, siento que la posición de los bebés no es la mejor —dijo la voz seria de don Moreno, sacando a Karina de sus pensamientos.

El hombre la miraba con preocupación.

—Además, por lo que noto, has estado pensando demasiado, duermes poco y tienes el cuerpo débil. Eso puede afectar tanto a ti como a los bebés.

—Eres joven y no lo sientes, pero si no te cuidas, más adelante podrías arrepentirte. Te voy a preparar un tratamiento, tienes que seguirlo y cuidarte mucho.

Yolanda, al oír eso, se quedó pálida de preocupación y habló rápido.

—¡Claro que sí! Se lo agradezco mucho, don Moreno. Haremos todo como usted diga.

De inmediato le pidió a Isabel:

—Ve, trae el regalo. Esto es una bendición, así que don Moreno, por favor no lo rechace.

Isabel apareció enseguida con un sobre grueso lleno de billetes.

Don Moreno lo aceptó con una sonrisa, luego también revisó a Yolanda, le aplicó unas agujas y, tras terminar, se despidió llevándose su caja de medicinas.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador