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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 976

Karina se quedó mirando fijamente esa línea de texto durante un minuto entero.

El barullo de la gente a su alrededor pareció desvanecerse en un instante.

¿Muerto?

¿Ese Valentín paranoico y obsesivo, el loco que la tuvo encerrada en una isla durante diez meses?

¿Aquel Valentín que alguna vez fue tan arrogante y se creía el dueño del mundo?

¿Así de simple? ¿Muerto?

Karina sintió una opresión en el pecho.

No era tristeza.

Y mucho menos dolor.

Era una emoción extremadamente compleja, como un suspiro de alivio, pero mezclado con el asombro ante lo impredecible del destino.

Alguna vez deseó matarlo con sus propias manos.

Odiaba cómo la había drogado y torturado en su vida pasada, odiaba sus engaños.

Odiaba que le inyectara drogas, que le implantara rastreadores, odiaba que la hubiera arruinado y convertido en su canario enjaulado.

Creyó que al enterarse de esta noticia sentiría una euforia salvaje.

Pero no fue así.

Simplemente pensó... cometió tantos errores, ¿y así es como paga sus culpas?

—Muerto está mejor —susurró Karina.

Era el fin de una vida llena de pecados y también el cierre definitivo de las sombras de su pasado.

Ya no tendría que preocuparse de que alguien la atrapara para encerrarla de nuevo.

Ya no tendría que temerle a esos ojos sombríos y obsesivos...

Era verdad. Era completamente libre.

—¿Señorita Karina?

Una voz la llamó a su lado.

Karina volvió en sí y levantó la vista.

Amelia estaba parada ahí con la agenda en la mano.

—La recepción va a empezar, debemos prepararnos para entrar.

Karina respiró hondo.

Cerró los ojos un momento y, al abrirlos, cualquier rastro de conmoción había desaparecido de su mirada.

—Bien, vámonos.

Bloqueó la pantalla de su celular y lo guardó en su bolso de mano.

***

Federación de Costaverde, Villa Quechua.

—¿Cómo puedes reírte? ¡Valentín es un inútil! ¡Dejó que Lázaro la encontrara tan fácilmente!

—¡Este regreso tan agresivo y repentino de Karina es claramente un mensaje para nosotros! Si Lázaro la trae de vuelta al país, ¿cómo vamos a enfrentarlos?

Francisco dejó el celular sobre la mesa con lentitud, levantó la cabeza y la miró fijamente con esos ojos claros y tranquilos.

—No olvides que Karina perdió la memoria.

Francisco soltó una risa ligera.

—No recuerda nada de Lázaro, así que, por lógica, tampoco recuerda lo que pasó con nosotros.

—Por lo que veo, esta aparición pública es para retomar su carrera, no para buscar venganza.

—Al menos, no contra nosotros por ahora.

Al decir esto, un brillo oscuro y complejo cruzó la mirada de Francisco.

—Este último año, mi gente, la gente de Valentín, los mercenarios que enviaron los tíos...

—Además de los narcos del sureste, los sicarios de Medio Oriente e incluso los cazarrecompensas de la Dark Web.

—Tantos grupos intentando acorralarlo y asesinarlo.

Francisco negó con la cabeza y soltó un suspiro.

—Y el resultado es que Lázaro no solo está ileso, sino que, en medio de esa situación desesperada, encontró a Karina donde la tenían escondida.

—Su capacidad supera por mucho lo que tú y yo imaginábamos.

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