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Renacer sin Perdón romance Capítulo 1236

Ella temía que todo fuera solo un sueño, que al despertar todo terminara y volviera a quedarse sin nada.

Julio observaba a Rosana, su voz tenía un toque de súplica:

—¿Cómo te sientes ahora? ¿Todavía tienes pesadillas?

Rosana intentó aparentar tranquilidad y le respondió:

—Solo fue un sueño, nada más, no hay que tomarlo en serio.

No quería que los de la familia Lines supieran demasiado. Al fin y al cabo, hasta ese momento, muchas cosas ya eran distintas a su vida pasada.

Julio asintió:

—Tienes razón, solo fue una pesadilla, nada de eso va a pasar.

Después de terminar su desayuno, Rosana se marchó de inmediato.

Julio se quedó solo, completamente decaído y sin ganas de comer.

No podía dejar de pensar en la idea de que Rosana hubiera sido maltratada hasta morir. Esa imagen le pesaba tanto en el pecho que no podía superarla.

Alonso lo miró y preguntó:

—¿Qué te pasa?

Julio lo miró de vuelta y lanzó la pregunta:

—¿Has escuchado hablar de la reencarnación?

—¿Reencarnación? Eso solo pasa en novelas o series, ¿no?

—Sí, pero ¿y si alguna vez ocurre en la vida real?

Alonso no era ningún ingenuo. Reflexionó un momento antes de responder:

—¿No me digas que crees que Román y Rosana regresaron de otra vida?

—No sé si Román, pero Rosana estoy casi seguro.

Julio le contó todo sobre la pesadilla que Rosana había tenido la noche anterior.

El semblante de Alonso cambió de inmediato:

—¿Y si solo estaba diciendo tonterías?

—¿De verdad crees que es posible? Cuando Román regresó, ¿no te pareció raro? Ambos, él y Rosana, señalaron que había algo raro con la empresa PZ.

Alonso se quedó callado de golpe.

Abrió la boca, titubeando:

—Pero recuerdo que Román dijo que en ese sueño Rosana terminaba muriendo en un hospital psiquiátrico.

—Exacto. Y justo ahora, en el sueño de Rosana, también volvió a estar en ese hospital. Por eso dijo todas esas cosas tan extrañas.

Los ojos de Julio se enrojecieron, llenos de una mezcla de rabia y culpa:

—Gracias.

Ahora, Sara ya sabía que Rosana había ido a buscar a Román para salvarla.

Nadie mejor que Sara conocía la complicada relación entre Rosana y los hermanos de la familia Lines.

Rosana le secó las lágrimas con los dedos y comentó:

—¿Para qué me das las gracias? Entre nosotras no hace falta.

—Pero... ¿y la familia Lines?

Rosana negó con la cabeza:

—Eso no importa comparado con tu vida. Si de verdad sientes que me debes algo, entonces recupérate pronto y ayúdame a descubrir quién está detrás de todo esto. Solo así estaremos a salvo.

Sara asintió con determinación:

—Lo haré.

Rosana se quedó un rato más platicando con Sara, hasta que decidió salir de la sala de terapia intensiva, sabiendo que su amiga necesitaba descansar bien.

Al salir, se encontró con Javier y Óscar.

Óscar habló en voz baja:

—El anterior gerente de la empresa PZ, Francisco, ya fue capturado por la gente de Javier.

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