—No. Es solo que, si se hace muy tarde, le pediré al señor Tomás que pase por ti.
Al escucharlo, Elvira hizo un pequeño puchero y respondió:
—De acuerdo.
Ella quería llevar a Bernardo para que disfrutara del chisme junto a ella, pero estaba claro que a él no le interesaba en absoluto.
Ni modo, tendría que ir sola a ver el espectáculo.
Llegó el día esperado. Elvira preparó los trajes de baño de diseñador que se acababa de comprar.
Al fin y al cabo, era alguien que había vuelto a nacer. Su edad mental ya no era la de una adolescente de preparatoria.
Si en su casa usaba pijamas de dibujitos y adoraba los peluches, era solo para que su familia no sospechara de su repentino cambio de personalidad.
Pero si de verdad se presentaba a la piscina con un traje de baño de muñequitos, preferiría que se la tragara la tierra de la vergüenza.
La Quinta Las Camelias estaba ubicada en las afueras, cerca de las montañas. Aunque le decían "quinta", en realidad era una mansión gigantesca con unos jardines espectaculares.
La familia de Elvira también tenía una mansión parecida en las montañas, pero rara vez la visitaban. Llevaba años rentada a terceros o simplemente abandonada.
Para cuando Elvira llegó, el resto de sus compañeros ya estaban ahí. Sabrina, vestida con ropa casual y cómoda, los había recibido en la sala actuando como la verdadera dueña de la propiedad.
—Siéntanse como en su casa, chicos.
Viviana y los demás nunca habían pisado una mansión de ese nivel. Se quedaron boquiabiertos.
—¡Sabrina, tu casa es inmensa!
—Sí, ¿cómo es que no viven aquí? ¡Es demasiado lujoso!
Los halagos no paraban.
Aunque muchos en la Clase Élite venían de familias acomodadas, lo máximo que tenían eran departamentos de lujo o casas residenciales a las afueras. Ni de broma se comparaba con el nivel de los Sarmiento.
Sabrina solo sonrió con modestia y no dijo nada.
—Oye, Sabrina, ¿y Julio? ¿Por qué no vino contigo?
La verdadera razón por la que la mayoría de las chicas habían aceptado la invitación era para ver a Julio fuera de la escuela.
Después de todo, él era el chico más guapo de la generación. En la escuela siempre se mantenía frío y distante, y solo cuando estaba con Sabrina se dignaba a cruzar un par de palabras con ellas.

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