Entrar Via

REY DE ESPADAS. La novia forzada romance Capítulo 63

CAPÍTULO 63. Exigencias y sorpresas

Un periodista intentó hacer una pregunta, pero Ulises no le dio espacio.

—¡Exijo que el señor Harrelson responda esta noche! ¡Harrelson Holdings podría haberse salvado bajo mi liderazgo, pero él eligió destruirla! ¡Exijo que pague las deudas con su propio dinero! ¡Que no cargue la bancarrota sobre los hombros de los demás!

Rowan, finalmente, hizo avanzar su silla hasta algunos metros del podio. Lo hizo sin apuro, como si cada centímetro fuera una declaración de control absoluto. Luego alzó la mirada y dijo con tono frío, pero calmado:

—¿“Los demás”, Ulises? ¿O te refieres a ti? Porque hasta donde yo sé, tú no has movido un solo dedo en tu vida —continuó Rowan—. No has trabajado ni un día real, no has firmado un contrato, no has hecho una presentación, no has cerrado un trato. Eres solo el heredero forzado de un apellido que llevas como si fuera una medalla… pero no eres más que una sombra detrás de los que sí hemos construido algo.

Ulises apretó los dientes. Las cámaras lo enfocaban todavía, pero su discurso triunfal ya no tenía el mismo efecto ahora que Rowan lo había enfrentado cara a cara.

—Lo importante —dijo, señalando a Rowan con un dedo tembloroso—, es que tú quieres hundirnos a todos contigo. ¡Te estás muriendo y quieres llevarte a toda la familia a la bancarrota!

Rowan ladeó la cabeza con calma en su silla de ruedas, como si le hubieran contado un mal chiste.

—¿De verdad creen eso? —soltó con una risita irónica—. ¿De dónde sacaron esa historia tan melodramática? ¿De una telenovela?

Ottavio, que hasta ese momento había estado al fondo con cara de estatua, dio un paso al frente con el mentón en alto para defender a su hijo.

—¡Los medios no se inventaron nada! —dijo con tono mordaz—. ¡Seguro les llegó un informe verídico! ¡Seguro hablaron con tu médico personal! ¡Alguna pista dejaste!

Rowan lo miró de lado, con ese gesto suyo que mezclaba fastidio con burla.

—Mi médico personal es una eminencia en su campo, Ottavio. ¿Crees que mancharía su reputación faltando a la confidencialidad médico—paciente? —lo increpó—. Aunque claro, no todos tienen tus encantos para “conquistar” a la prensa con una exclusiva. Ni siquiera intentes negar que fuiste tú quien armó esa basura de expediente y lo mandaste a la prensa. ¿Por qué no le dices a todos lo que querías? ¡Querías forzar una votación de mi junta directiva! ¡Querías quitarme la presidencia de mi propia empresa! ¡Cuéntales cómo te salió!

Ottavio se tensó, pero antes de que pudiera decir algo más, un hombre de traje oscuro dio un paso al frente. Era alto, de barba pulida y rostro severo. El doctor Stafford, médico de cabecera de Rowan, que salía a limpiar su nombre como el profesional que era.

—Yo jamás emití ningún informe con esa información —dijo con voz firme, mirando a todos—. Lo que se publicó es completamente falso. El señor Harrelson no se está muriendo. Y puedo garantizar que su expediente ni siquiera ha sido hackeado, así que todo eso es solo un invento y…

Pero no pudo terminar de explicarse porque Aurora alzó una ceja y dio un paso hacia él, cruzando los brazos.

—¡No pretendas venir ahora a salvar a Rowan de la vergüenza pública! —le espetó, con ese tono agudo que reservaba para sus enemigos—. ¡He vivido en su misma casa y sé cómo ha estado durante los últimos dos años! ¡Lo he visto deteriorarse día a día! ¡Se está muriendo y todos lo saben!

CAPÍTULO 63. Exigencias y sorpresas 1

CAPÍTULO 63. Exigencias y sorpresas 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: REY DE ESPADAS. La novia forzada