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REY DE ESPADAS. La novia forzada romance Capítulo 62

CAPÍTULO 62. Prensa y desafíos

Rowan la miró con una sonrisa suave, aunque en sus ojos bailaba una sombra escurridiza.

—¿Cómo sabes que de verdad estuve paralítico? —la increpó con curiosidad y ella respiró hondo.

—Te hicieron cuatro operaciones. No te someterías a cuatro cirugías más si hubieras salido bien de ese accidente. A menos que las cirugías fueran mentira… pero tu espalda dice otra cosa —le respondió la muchacha.

—No, no fueron mentira —admitió Rowan.

—Entoces… ¿Cuánto tiempo? —insistió ella.

—Eso no importa ahora, Raven —le dijo en voz baja, casi susurrante, mientras abrochaba el último botón de su camisa—. Podemos hablarlo después. Hay mucho de lo que tenemos que hablar después, pero ahora mismo tenemos que concentrarnos en esta noche. ¿No crees?

Ella lo observó en silencio por un instante más, como si buscara en sus palabras algo más de lo que ofrecían. Luego, sin insistir, asintió con la cabeza.

—Está bien… después, entonces.

Y con eso, ella terminó de arreglar su maquillaje y él volvió a su silla habitual, para mantener la mentira por ese tiempo en que seguía siendo necesario.

El chofer ya los esperaba con la puerta trasera abierta, y ambos subieron sin decir mucho más. El auto se deslizó entre las calles con una lentitud ceremonial, como si incluso la ciudad supiera que aquella noche no era como cualquier otra.

Al llegar a la acera del edificio de eventos donde se hacía la fiesta, las luces de los flashes comenzaron a reventar desde todos los ángulos. Rowan entrecerró los ojos por la intensidad, mientras Raven sujetaba con fuerza una de sus manos.

En la entrada del gran salón los esperaban Alaric, Tristan y Cedric, impecablemente vestidos, con sus rostros serios y esa expresión velada de quien ya quiere hacer estallar la primera mina antipersona.

—Llegaste —murmuró Alaric, dándole una mirada fugaz a las cámaras detrás—. ¿Listo para el espectáculo?

—Nunca estuve más listo —dijo Rowan con esa sonrisa ladeada que parecía decir “que empiece el caos”.

Los periodistas, por supuesto, no perdieron ni un segundo, y desde todos lados las voces los asaltaban con incómodas preguntas.

—¿Se confirma la bancarrota de Harrelson Holdings?

—¿Es cierto que está enfermo, señor Harrelson?

—¿La fiesta de esta noche es su despedida?

—¿Esto sería como asistir a su propio fineral?

Las preguntas salían como balas, una tras otra, atropelladas, voraces. Raven levantó una mano, pidiendo silencio, y esperó a que todos callaran.

—Daré una conferencia de prensa más tarde —anunció Rowan con voz firme—. Quiero que todos sepan cuál será el destino de Harrelson Holdings… pero esta noche, por ahora, es para mis amigos.

La puerta del salón se abrió por completo y el ambiente cambió. Adentro, el lugar estaba decorado con gusto exquisito. Luces doradas, música suave de cuerdas, copas brillantes y bandejas con canapés. Todo olía a dinero… pero también a despedida.

Apenas cruzaron el umbral, una fila de rostros conocidos comenzó a rodearlos. Empresarios, viejos aliados, socios estratégicos, incluso rivales. Todos venían a darle palmadas en el hombro, a murmurar palabras incómodas de apoyo, a dejarle sus condolencias a Raven… como si ya estuviera muerto.

CAPÍTULO 62. Prensa y desafíos 1

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