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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 113

La naturaleza humana siempre cambia.

Daisy ya no esperaba nada de Oliver, así que tampoco confiaba en que él fuera a defenderla.

Por eso, enseguida apartó la mirada, el rostro tan sereno como siempre.

Al ver a Luis, parecía que estuviera viendo algo desagradable.

Luis pensaba burlarse un poco de Daisy, a ver si podía recuperar la dignidad que acababa de perder frente a ella.

Jamás imaginó que ella respondería así.

Su expresión era tan tranquila, sin ni una pizca de nerviosismo, como si la hubieran “atrapado” en algo y ni le importara.

De hecho, la forma en que lo miraba estaba llena de desprecio.

Como ya llevaba unas copas encima, el coraje se le subió a la cabeza y lo que dijo después ya ni siquiera fue sarcasmo, sino veneno puro.

—¿Qué me ves? ¿Acaso dije algo que no fuera verdad? ¡Eres una hipócrita! Y no solo eso, sino que eres una interesada, capaz de cualquier cosa con tal de sacar ventaja…

—¡Ya basta!

Oliver, con la cara impasible, al fin se dignó a hablar.

A Luis todavía le quedaban ganas de insultar, pero como Oliver ya había hablado, no le quedó de otra más que tragarse las palabras.

Vanesa, medio incómoda, intervino:

—Perdona, Daisy, es que Luis ya está pasado de copas.

Daisy mantuvo su tono distante:

—Pues sería bueno que el presidente Aguilar amarre bien a su perro, no vaya a ser que se le suelte y muerda a alguien, porque no todos van a quererlo tanto como tú.

—¡Daisy, tú…!

—Ya, Luis, mejor cállate —Vanesa lo detuvo antes de que siguiera.

Mientras Daisy y Cristian se iban, Vanesa volteó a ver a Oliver.

Quería saber cómo reaccionaba él ante todo lo que acababa de pasar con Daisy.

Pero Oliver seguía igual de impasible.

Como si solo estuviera viendo a una desconocida.

Cristian tenía buen ojo; desde el principio notó que Andrés era el corazón del proyecto, así que le pidió ese compromiso.

Daisy podía dejar de lado sus propios intereses, pero no los de Andrés.

Por eso, le rechazó la propuesta a Cristian.

Él, sin perder la calma, solo le recordó:

—Sé más o menos por lo que has pasado. También sé que has buscado a muchas empresas y ya viste cómo acabaron las cosas. Puedes seguir buscando inversionistas, pero el mundo de la inteligencia artificial cambia cada día y si te tardas, te pueden dejar atrás. Piénsalo bien, no tienes que darme respuesta ahora.

...

Al salir de Inversiones Solaria, Daisy fue directo al hospital por Andrés López, ya listo para irse.

Él había insistido en salir antes de tiempo y, aunque el doctor no estaba muy convencido, al final no tuvo opción.

La idea de Daisy era llevarlo a su casa, pero Andrés se puso terco: primero tenía que pasar por el estudio porque tenía un documento muy importante que recoger.

Ya en el estudio, Daisy por fin entendió a qué se refería con “documento importante”: era el contrato que debía firmar con ella.

—Sé que no has querido firmar esto porque quieres darme más opciones, pero ya te lo dije, yo solo quiero trabajar contigo. Así que no le sigas dando vueltas. Hoy mismo terminamos con este asunto.

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