Daisy de todos modos fue a visitar a Mario.
Pero no fue por Oliver.
Dejando a Oliver de lado, Mario siempre la había tratado bien.
De hecho, aparte de Cintia, era el único adulto que cada Año Nuevo le daba un regalo en efectivo como muestra de cariño.
Por eso, tanto por compromiso como por gratitud, sentía que debía ir a visitarlo.
Primero llevó a Cintia de regreso a su casa y luego se dirigió a la casa de Mario, dando una vuelta especial para comprarle esos dulces de hojaldre con flor de loto que tanto le gustaban.
A Mario, que siempre tenía una expresión seria y distante, se le suavizó el semblante apenas vio llegar a Daisy.
Después de probar dos piezas, por fin le preguntó cómo le había ido últimamente.
Daisy le contó que después de dejar Grupo Prestige, había empezado a manejar proyectos de manera independiente.
Por ahora, todo iba bastante bien.
Mario no le preguntó por qué había renunciado a Grupo Prestige, ni mencionó nada sobre su relación con Oliver.
Se enfocó en hacerle preguntas sobre el proyecto.
Daisy respondió con sinceridad, sin guardarse nada.
Mario, además de mostrar aprobación, le dio varios consejos útiles.
Después de todo, antes de su accidente, él había sido una verdadera leyenda en el mundo de los negocios.
En aquellos años, Mario llevó a Grupo Aguilar a despuntar de manera sorprendente en apenas cinco años.
Desde inversiones inmobiliarias hasta incursiones en el mundo digital, siempre supo anticiparse a las tendencias.
En su mejor época, Grupo Aguilar llegó a tener un valor de mercado de ochocientos mil millones de pesos.
Pero no mucho después, la familia Aguilar sufrió un golpe devastador.
La señora Aguilar, quien era la directora financiera de Grupo Aguilar, fue arrestada en el extranjero bajo cargos de “fraude bancario” por las autoridades locales.
Mario hizo hasta lo imposible por salvar a su esposa, incluso sacrificando casi todo lo que tenía.
Sin embargo, al final lo único que pudo recuperar fueron las cenizas de la señora Aguilar.
A partir de entonces, Mario perdió el ánimo y Grupo Aguilar comenzó a decaer.
No pasó mucho para que Mario sufriera un accidente de carro, quedando con una discapacidad permanente en las piernas.
Tras salir del hospital, renunció uno a uno a más de una decena de cargos directivos y se retiró por completo del mundo empresarial.
A pesar de todo eso, los logros y la influencia que tuvo Mario en su mejor época seguían dejando huella.
Cuando un gigante cae, el entorno entero cambia.
Grupo Aguilar marcó para siempre el rumbo de los negocios en la región.
¡De verdad parecía su padre, su papá de sangre!
...
Al despedirse, Susana insistió en acompañarla hasta la puerta y, con cierta timidez, le preguntó por su situación con Oliver.
—Susana, de verdad ya terminamos. Ahora él anda interesado en otra persona.
Daisy ya estaba cansada de dar explicaciones.
Pero Susana no se daba por vencida.
—No puede ser, ¡no te creo! ¡Oli no podría fijarse en otra! Si yo lo conozco, él...
—Si no me crees, pregúntale tú misma.
No quería seguir hablando del tema, así que se despidió con cualquier pretexto y se marchó.
Apenas llegó a la entrada del hospital, vio a Oliver caminando junto a Vanesa Espinosa, riendo y platicando animadamente.
Ambos iban tan metidos en la conversación, que ni siquiera notaron a Daisy entre la gente.
Daisy, en cambio, sí alcanzó a ver la mano derecha de Oliver envuelta en vendas.
Al parecer, la herida de anoche había sido más grave de lo que pensaba.

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