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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 169

—¿Ves? Aunque Daisy se esfuerce por demostrar lo que vale, Oliver ni siquiera la va a voltear a ver.

Vanesa sentía una paz enorme en su interior; el mal sabor que le había dejado ser opacada por Daisy en la cumbre se esfumó como si nunca hubiera existido.

Seguía creyendo que Daisy solo la había superado por pura suerte.

Por eso, al regresar, Vanesa no se dejó llevar por el bajón.

Al contrario, se llenó de energía y decidió probarle a todos su verdadero talento.

Iba a dejar claro que Oliver había tomado la mejor decisión al escogerla a ella.

La vez pasada, por confiarse demasiado, Daisy se quedó con el proyecto estrella, Alma Analítica.

Así que Vanesa revisó de nuevo todos los proyectos que antes había descartado. Entre ellos seleccionó varios que valían la pena.

Uno de esos era el proyecto de videojuegos de PixelArtes Studios.

Esa era la razón por la que hoy Vanesa se encontraba en PixelArtes Studios.

Lo que no se esperaba era ver a Daisy ahí.

¿Acaso Daisy también venía por el proyecto de PixelArtes Studios?

Eso sí que se ponía interesante.

¿Daisy quería competirle por el proyecto de PixelArtes Studios? Ni que tuviera con qué hacerlo.

Esta vez, Vanesa estaba decidida a ganarle a Daisy y dejar en claro quién era la mejor.

Por eso, cambió de último minuto la reservación para comer y eligió el Restaurante Yakitori Tsurugi.

Justo el lugar donde Daisy iba a invitarles a comer.

Oliver no sospechó nada, solo preguntó:

—¿Y eso? ¿Por qué te dieron ganas de comer comida japonesa de repente?

—Simplemente se me antojó, ¿o qué, no quieres acompañarme?

—¿Cuándo te he dicho que no quiero ir a algún lado contigo?

Oliver manejaba concentrado, pero siempre le respondía a todo.

Aquello le puso de buen humor a Vanesa.

En cuanto pudo, le marcó al presidente Ferrer de Innovación GlobalCon para avisarle del cambio de lugar.

Desde que regresó de Santiago del Solano, Vanesa aceleró las negociaciones para la alianza con Colibrí.

Aunque Colibrí había perdido ante Alma Analítica en la cumbre, con el respaldo de Grupo Prestige no le faltaría futuro.

Si conseguían los recursos necesarios, tal vez incluso podrían superar a Alma Analítica.

Con tantos proyectos que se desarrollan cada año, ¿cuántos logran llegar a cotizarse con éxito en la bolsa?

—El presidente Ferrer y Yeray no pueden venir.

—¿Y eso no es mejor?

El mal humor que había sentido Vanesa desapareció de inmediato por culpa de ese comentario.

—La verdad, sí. —Y hasta sonrió.

Así podrían disfrutar de una cita en paz.

...

Daisy llegó primero al Restaurante Yakitori Tsurugi. Reservó un salón amplio y luego salió a esperar a Andrés López y los demás.

No pasó mucho tiempo cuando Andrés López y compañía llegaron.

Mirella fue la primera en bajarse del carro. Corrió emocionada y se le colgó del cuello a Daisy.

—¡Daisy! ¡Te extrañé muchísimo!

La alegría y cariño de Mirella era tan genuino y puro que Daisy le acarició la cabeza con ternura antes de preguntar preocupada:

—¿Te ha pesado mucho la escuela?

—Está bien, nada del otro mundo.

—Si tienes algún problema o algo que te moleste, prométeme que me lo vas a contar.

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