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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 185

Fernando se apresuró a responderle a Vanesa:

—Será para la próxima, Vanesa. Tengo que platicar con la presidenta Ayala sobre unos asuntos de trabajo, así que no es buen momento.

Esa respuesta no era lo que Vanesa esperaba.

Por un instante, se quedó pasmada, y solo después logró forzar una sonrisa.

—Está bien, entonces vamos entrando.

Luego, se giró hacia Oliver.

—Vamos, no hagamos esperar al presidente Padilla.

La verdad, esa frase estaba de más.

Que la dijera, dejaba claro que quería insinuar algo.

¿Presidente Padilla?

Daisy sintió un pequeño sobresalto.

¿Acaso se refería a Julián, de Progreso Digital Pampas?

Justo antes de entrar, Vanesa le lanzó una mirada a Daisy, como por accidente.

Esa mirada estaba cargada de desprecio y triunfo.

Ese gesto le bastó a Daisy para confirmar lo que ya sospechaba.

Oliver sí había intervenido.

Por Vanesa, él no tenía reparos en ir más allá de los límites.

Daisy, al notar la prudencia de Fernando, empezó a tratarlo con un poco más de cordialidad.

Eso alivió a Fernando, quien había estado intranquilo todo el tiempo. Por dentro, soltó un suspiro de alivio.

Durante la comida, la conversación giró en torno a los temas de cooperación.

Fernando pudo ser testigo de la habilidad de Daisy para los negocios.

De repente, se dio cuenta de que hasta ese momento, siempre había juzgado a Daisy con prejuicios.

Pensaba que ella solo seguía al lado de Oliver por su aspecto y su habilidad para manipular.

Cuando se enteró de que Oliver la había dejado por Vanesa, no le sorprendió.

Al final, pensaba, la belleza no es suficiente para sostenerlo todo.

Aun así, Daisy prefirió guardar silencio. Quería ver hasta dónde podía llegar alguien cuando se trataba de perseguir sus propios intereses.

Andrés, sin embargo, no se tragó el cuento de Vanesa.

—Hasta donde sé, fue la directora Espinosa quien rechazó mi proyecto. ¿Por qué le echas la culpa a Daisy?

Aunque la cuestionaron directamente, Vanesa no perdió la compostura.

—En ese entonces, todos los proyectos del Departamento 3 los organizó Daisy antes de entregármelos. Justamente el tuyo estaba descrito de manera tan sencilla que no pude ver ningún potencial, por eso lo descarté.

—Dime tú, directora Espinosa, ¿crees que yo confiaría más en alguien que apenas conozco, o en Daisy, con quien he trabajado durante tanto tiempo?

Andrés le lanzó la pregunta a Vanesa con mucha calma.

Vanesa se quedó callada unos segundos antes de responder:

—Solo estoy diciendo lo que pasó, tú puedes pensar lo que quieras. No vine a explicarte nada, en realidad vengo a proponerte una colaboración. Mira, Cosmovisión Financiera Guaraní es apenas una microempresa de inversiones, no puede darte los recursos ni el futuro que tú buscas, pero nosotros en Grupo Prestige sí podemos.

Al mencionar Grupo Prestige, su tono se llenó de seguridad.

—La primera vez que elegiste a Grupo Prestige fue porque tenías claro el potencial que tenemos. Así que piénsalo, ¿por qué no volver a trabajar con nosotros?

Vanesa mostró toda la confianza posible, como si ni imaginara que pudieran rechazarla. En su expresión se notaba que estaba convencida de que Andrés aceptaría sin dudar.

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