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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 234

Oliver soltó una sonrisa y dijo:

—Sí, no quiero que tenga que esperar demasiado.

Por un instante, la mente de Daisy se quedó en blanco.

Al terminar la cena, los tres se dirigieron a la salida para despedirse.

Daisy apenas habló durante el trayecto, con la mirada baja. Mientras caminaba, le envió un mensaje a Miguel avisándole que la reunión ya había terminado y que podía traer el carro.

Afuera, el viento golpeaba con fuerza.

La lluvia de esta primavera, después del cambio de estación, se sentía incluso más gélida que en pleno invierno.

Vanesa estaba de pie junto al carro, esperando a Oliver.

Perfectamente podría haberlo esperado dentro, pero se había colocado justo en el lugar más visible, como si quisiera dejarle claro a Daisy que ella estaba ahí, plantando cara sin el menor pudor.

O quizá solo quería dejar claro de quién era ese espacio, mostrarle a Daisy que, aunque las cosas se complicaran, Oliver seguiría a su lado, defendiéndola sin dudar.

Por eso, Vanesa la miró de reojo, con una actitud arrogante, antes de volver sus ojos a Oliver y llamarlo con una sonrisa radiante:

—Oli.

Oliver le preguntó:

—¿Por qué no esperaste dentro del carro?

—Quería verte lo antes posible —respondió Vanesa, usando un tono meloso y juguetón.

No tenía el menor reparo en mostrarse cariñosa frente a todos.

—Ya, ya, no les quito más su momento de pareja. Ya llegó mi carro. Presidente Aguilar, presidenta Ayala, directora Espinosa, hasta luego —dijo Julián, bromeando, antes de subirse a su carro.

Apenas Julián se fue, Oliver también se subió al carro de Vanesa.

—Presidenta Ayala, hasta pronto.

Daisy apenas asintió con la cabeza, una respuesta mínima y casi imperceptible.

Si hubiera podido, ni eso habría hecho.

Las dos camionetas se marcharon una detrás de otra, dejando la entrada completamente vacía.

Solo Daisy permaneció ahí, envuelta en el viento nocturno que calaba hasta los huesos.

Se ajustó la bufanda de lana, pero el frío seguía colándosele por dentro.

[No quiero que ella espere demasiado.]

Seguro la noche anterior había tenido que esforzarse bastante.

En todo caso, el asunto quedó resuelto y el resultado fue mejor de lo esperado.

Cosmovisión Financiera Guaraní sacó el mayor provecho de todo este alboroto.

Daisy estaba satisfecha.

La noticia de que Colibrí saldría del mercado no tardó en difundirse en el mundo de la inteligencia artificial, provocando todo tipo de comentarios.

Una empresa que en su momento fue tan exitosa, acabó de la forma más abrupta.

Era como la fiesta de celebración que Vanesa organizó para Colibrí: un evento que terminó dejando a todo el mundo con un sabor amargo.

Incluso Miguel no pudo evitar suspirar.

—Vanesa, con ese proyecto tan grande que fue el primero bajo su mando, y que haya terminado así de mal... ¿cómo se va a volver a parar en el mundo de los negocios? Daisy, ¿tú crees que se va a retirar de este círculo?

Daisy no lo creía.

—Mientras Oliver esté con ella, no se va a ir. Él la va a proteger.

—¿Y cómo crees que el presidente Aguilar la va a proteger? —preguntó Miguel, intrigado.

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