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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 264

Por supuesto, con un respaldo tan fuerte como el de Oliver, Daisy tenía motivos de sobra para mostrarse tan segura de sí misma.

Daisy retiró la mirada y el trío se adelantó para entrar primero al recinto del evento, esperando a que anunciaran los resultados.

Azucena también se hizo presente en esta ocasión.

Desde la última fiesta de celebración, Azucena había optado por mantener un perfil bajo durante un buen tiempo.

No fue sino hasta que Vanesa le contó que Oliver le había dado un proyecto valorado en miles de millones, y que estaba segura de que lo conseguiría, que Azucena volvió a mostrarse activa.

Vanesa le pidió a Jazmín que la acompañara, y Jazmín se dedicó a platicarle los chismes a Azucena.

—La que viste hace rato, esa mujer, es Daisy.

Azucena solo sabía que Daisy era inversionista de Alma Analítica, y que en la fiesta de Colibrí le había robado el protagonismo a Vanesa.

Pero no tenía idea de la relación que había entre Daisy y Oliver.

Vanesa jamás le mencionó nada, después de todo, desde que ella regresó, Oliver la había tratado de maravilla.

Jazmín llevaba ya un buen rato trabajando en Grupo Prestige, así que algo sabía sobre Daisy y Oliver.

Por eso, le contó a Azucena todo lo que tenía en mente.

—¿O sea que Oli la mantuvo a su lado siete años? —Azucena frunció el ceño, su expresión se volvió seria.

Jazmín asintió.

—Sí, pero la verdad, el cuñado nunca la quiso. Solo la tenía como herramienta. En cuanto regresó la prima, él la sacó de Grupo Prestige sin dudarlo.

Azucena, siendo la mayor, siempre pensaba más allá.

—Siete años no son cualquier cosa.

Un hombre que mantiene a una mujer a su lado durante siete años, seguro hay algo más de fondo.

Por su parte, Vanesa y Oliver terminaron de firmar su llegada y se acercaron a llevar a Azucena al salón.

Los asientos se asignaban según el orden de registro, así que frente a Grupo Prestige y Cosmovisión Financiera Guaraní todavía había una empresa más participando en la licitación.

Daisy se sorprendió mucho al ver que el representante de esa empresa era, ni más ni menos, que el papá del mocoso que le había causado la quemadura en la mano.

El hombre, al verla, le dedicó una mirada de disculpa. Al notar la llegada de Oliver, se apresuró a acercarse.

El proyecto de remodelación del puerto era uno de los más importantes del gobierno, así que afuera estaba repleto de medios esperando noticias.

—Prima, ¿por qué te ves tan apagada? —preguntó Jazmín, extrañada, porque para ella ese día era motivo de celebración.

Vanesa, algo inquieta, le contó lo que había escuchado hace un momento.

—¿Eso de que el niño la quemó por accidente? ¿Tú te tragas ese cuento? Esa mujer es una manipuladora, seguro lo hizo a propósito para llamar la atención de mi cuñado —reviró Jazmín, visiblemente molesta.

—Cualquiera ve el truco, pero Oli ni lo nota.

—¡Esa mujer solo sabe jugar sucio! Ya verás, en cuanto tenga oportunidad la voy a poner en su lugar —Jazmín todavía no olvidaba el tropiezo que le hizo Daisy en la fiesta.

Vanesa suspiró.

—Solo no te pases, ¿sí?

—De todos modos, hoy va a quedar en ridículo —Azucena ya tenía un plan en mente.

No iba a conseguir el proyecto, ni tampoco a Oliver.

Siempre terminaría siendo la perdedora frente a Vanesa.

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