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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 307

Daisy por fin se detuvo.

Oliver, en efecto, le entregó la medicina y después se fue, sin decir ni una sola palabra.

Se comportó tan normal que Daisy casi no lo reconocía.

Nada más llegar a casa, Daisy le marcó por teléfono a Susana.

Susana contestó enseguida y preguntó si ya había recibido la medicina.

Daisy le dijo que sí, que acababa de recibirla.

—Entonces Oli debió esperarte un buen rato —comentó Susana, pensativa.

Daisy tenía un motivo claro para hacer esa llamada: debía dejarle en claro a Susana que no quería que Oliver volviera a llevarle medicina.

Entre ellos, ya no había ninguna posibilidad.

Andrés le había dicho que, al estar frente a Oliver, ella se veía tranquila.

Y Daisy no lo negaba.

Pero nadie sabía cuánto le había costado llegar a ser esa persona calmada, cuántas lágrimas había llorado para llegar ahí.

Solo alguien que no tuviera claro lo que hacía, volvería a cometer los mismos errores con él.

—Susana, ya no quiero que él me traiga medicina. No quiero volver a tener contacto con él fuera del trabajo.

Al otro lado de la línea, Susana guardó silencio largo rato antes de soltar un suspiro.

—Está bien, ya entendí.

—Si quieres, pásame la receta y yo misma busco la medicina en una farmacia —propuso Daisy.

—No te serviría de mucho solo la receta, hay varias hierbas que son bien difíciles de conseguir. Yo tuve que pedirle el favor a gente del pueblo para traerlas —le explicó Susana—. Y no creas que me molestas, tú sabes que para mí no significa ninguna molestia. Además, tengo más experiencia preparando remedios y lo hago con mucho cuidado.

Después de una pausa, Susana soltó otro suspiro.

—Daisy, entiendo que hayas terminado con Oli, pero ¿ahora también quieres alejarte de mí? Y no olvides al señor Aguilar. Aunque no lo diga, yo sé que te aprecia mucho y hasta se fija en cómo va tu trabajo…

El subastador le mandó una lista de próximas subastas, y Daisy encontró dos piezas que le llamaron mucho la atención.

Las fechas le acomodaban, así que le pidió a Miguel que ajustara su agenda para poder asistir a la subasta.

La subasta era el lunes. Apenas terminó su reunión, Daisy salió directo para allá.

Al entrar al salón principal, se topó con Oliver.

No era que ella lo estuviera buscando. Lo que pasaba es que Oliver, tanto por su presencia como por su apariencia, siempre llamaba la atención, incluso entre la multitud.

Estaba claro que él esperaba a alguien.

Justo cuando Daisy apartó la mirada y se preparaba para entrar al salón de subastas, Vanesa llegó.

Así que a quien Oliver esperaba era a Vanesa.

Daisy ya había asistido antes a subastas, pero siempre lo hacía en nombre de Oliver, por eso conocía al subastador.

El subastador no sabía que Daisy ya había renunciado a Grupo Prestige; pensó que, como siempre, venía a hacer compras para Oliver, así que la llevó directo al área de clientes VIP.

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