Daisy pensó que no era justo haber llamado a todos para trabajar hasta tan tarde, así que decidió comprarles algo de comer y beber para agradecerles el esfuerzo.
Sacó su celular para hacer un pedido, pero en ese momento llegó un repartidor.
También traía comida y bebida.
Desde la entrada, gritó hacia adentro:
—Disculpen, ¿se encuentra la señorita Vanesa?
—Soy yo —dijo Vanesa, levantándose de su silla y caminando hacia la puerta.
—El presidente Aguilar le envía café y unos postres. Por favor, firme aquí —dijo el repartidor.
—Claro.
Después de firmar, Vanesa llamó a Oliver. Su voz era dulce, incapaz de ocultar su alegría.
—Oli, ya recibí el café y los postres que pediste. Pensé que ya estabas durmiendo.
—No, no estoy cansado. Solo me siento a dar órdenes, ¿cómo podría cansarme?
—Estos días han sido una locura, no he podido pasar tiempo contigo. En cuanto Quórum Tech salga a la bolsa, nos iremos de vacaciones como se debe.
Vanesa se quedó hablando por teléfono con un tono muy meloso, sin importarle quién la escuchara.
Daisy revisó la aplicación de comida a domicilio y vio que el envío más rápido tardaría al menos una hora, así que pensó en ir a comprar algo ella misma en su auto.
Apenas había dado unos pasos cuando llegaron Miguel y su equipo.
Cada uno traía bolsas llenas de comida.
Al ver a Daisy, Miguel la saludó con una sonrisa.
—Daisy, compré café, algunas bebidas dulces y postres para que todos recuperen energías.
Daisy sintió un gran alivio. Pensó que Miguel, su asistente, era cada vez más indispensable.
A veces, hasta le permitía tomarse un respiro, un breve descanso.
***
…
A las siete de la mañana.
Vanesa estaba en el Estudio Creativo Solstice, mientras la peinaban y maquillaban.
Jazmín, a su lado, seleccionaba las joyas adecuadas.
Había tantas opciones que Jazmín no sabía cuál elegir.
Fernando ni siquiera había respondido.
Claramente, estaba fingiendo no haberla visto.
Azucena tampoco lo había pasado bien con la señora Vargas últimamente, así que mencionarla le arruinaba el humor.
—Mejor no hablemos de ella. El punto es que la mayoría de las damas del círculo social van a estar ahí, así que compórtate y no me hagas quedar mal.
—Está bien.
—Ah, y dile a Jazmín que no vaya. Aunque ya pasó un tiempo desde su incidente, si alguien la reconoce, podría afectarte —le recordó Azucena.
Vanesa dijo que lo entendía.
Jazmín había escuchado toda la conversación.
Al oír que su tía no quería que asistiera, se sintió bastante desanimada.
Tenía la esperanza de aprovechar la oportunidad para ver a Fernando.
Vanesa, adivinando lo que pensaba, intentó consolarla.
***

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