—Mi mamá solo lo hace por tu bien. No te preocupes, en cuanto me consolide en el mundo financiero de San Martín, ese pequeño escándalo tuyo no será nada.
Jazmín entendía la lógica, pero aun así se sentía mal.
—Ya sé.
Vanesa aprovechó para regalarle un collar.
Solo entonces Jazmín recuperó la sonrisa. Se miró el collar en el espejo, encantada, y se puso a conversar con Vanesa.
—Cuando te secuestraron, me asusté mucho por ti. Tenía miedo de que tu novio terminara contigo. Pero al ver que su relación sigue tan fuerte como siempre, me quedo más tranquila.
La expresión de Vanesa cambió ligeramente. Luego, con un tono frío, le advirtió a Jazmín:
—¡No vuelvas a mencionar ese tema! ¡Y menos delante de Oli!
La mirada severa de Vanesa la asustó. Jazmín asintió.
—Entendido.
***
…
Ese día, la Universidad de San Martín bullía de actividad. Los principales medios de comunicación de la ciudad se habían congregado allí.
Algunos habían venido por Quórum Tech, y otros, por Alma Analítica.
Cuando Vanesa llegó y vio los letreros de señalización de ambos eventos, uno al lado del otro en la entrada, su sonrisa se desvaneció.
Le ordenó a su asistente:
—Consigue un letrero más grande.
El asistente entendió de inmediato y fue a cumplir la orden.
Apenas llegó al salón de eventos, Benjamín Castillo la llamó para decirle que ya estaba en camino y que llegaría en cualquier momento.
Vanesa, por supuesto, se alegró.
Después de todo, Benjamín representaba a todo el Grupo Imperial. Contar con su apoyo sería inmensamente beneficioso para Quórum Tech.
Poco después, Azucena y su grupo llegaron.
Efectivamente, había venido mucha gente.
Parecía que todos veían un gran potencial en el proyecto de superconductores de alta temperatura.
Azucena se encargó personalmente de presentarle a Vanesa a varias personas.

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