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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 540

Cualquier interacción entre ellos debía limitarse al ámbito profesional, no a este tipo de eventos.

Aunque Fernando ya se esperaba el rechazo de Daisy, no pudo evitar sentirse decepcionado.

Cuando colgó, miró con resignación a la señora Vargas, que lo observaba expectante.

—Me dijo que no.

La señora Vargas le lanzó una mirada de desdén.

—¡Inútil! ¡Tanta fama de donjuán para nada!

—Supongo que por esa misma fama es que me evita —respondió Fernando, encogiéndose de hombros.

—¡Pues te lo mereces! Un hombre que no se respeta es como un caso perdido. ¿Y a quién le interesa un caso perdido?

Fernando se quedó callado.

Estaba acostumbrado a que su madre lo criticara sin piedad.

Al final, fue la señora Vargas quien tomó cartas en el asunto. Llamó a Daisy diciendo que había unos asuntos de negocios que no entendía y que le gustaría consultarle en persona.

La última vez, en la presentación de Alma Analítica en la Universidad de San Martín, la señora Vargas no solo había asistido para apoyarla, sino que también le había presentado a muchos contactos de su círculo social.

Aunque Daisy sospechaba las verdaderas intenciones de la llamada, no pudo negarse.

Fue a un centro comercial a comprar una pluma estilográfica como regalo de última hora y se dirigió al lugar que le había indicado la señora Vargas.

Al ver el nombre del local, Daisy frunció el ceño instintivamente.

¿Cómo era posible que fuera aquí?

Pero ya estaba ahí, no podía simplemente dejarla plantada.

Respiró hondo y entró. Cuando encontró el salón privado, ya había gente dentro.

No les prestó atención y se dirigió directamente a Fernando.

—¿Y la señora Vargas?

—A mi mamá le surgió un imprevisto y tuvo que irse —respondió Fernando, repitiendo la excusa que su madre le había dicho—. Ya que estás aquí, ¿por qué no te quedas a tomar algo?

—Vine en mi auto, así que no beberé alcohol. Toma, esto es para ti. Feliz cumpleaños.

Apenas Fernando tomó el regalo, Daisy se dispuso a marcharse.

Habían reservado ese salón especialmente para darle la bienvenida a Victoria.

—Por supuesto —convino Victoria—. Esta vez le volví a causar problemas a Oli. Vane, por favor, dale las gracias de mi parte.

—Somos familia, no hay de qué —respondió Vanesa.

—Exacto —añadió Jazmín con aire de suficiencia—. No tienes que ser tan formal con mi cuñado. Tu caso era complicado, pero en cuanto mi prima le pidió ayuda, lo resolvió sin importar lo difícil que fuera. ¡Se nota cuánto le importa! ¡Su relación es envidiable!

Vanesa sonreía, rebosante de felicidad.

Adrián Suárez aprovechó la oportunidad para intervenir.

—Prima, ¿podrías hablar con tu prometido para que me ascienda? Algo así como un director general, para tener más prestigio.

—Claro —aceptó Vanesa al instante—. Se lo comentaré a Oli.

—Vane —dijo Victoria entonces—, ahora que Jazmín está de vuelta, ¿podrías conseguirle un trabajo respetable?

—Eso también es fácil, pero tendremos que esperar a que Quórum Tech salga a bolsa —respondió Vanesa.

—¿Acaso mi cuñado planea casarse contigo después de que Quórum Tech salga a bolsa? —preguntó Jazmín con curiosidad.

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