Tras reflexionar un momento, Daisy le indicó al abogado que mantuviera la estrategia de la demanda, ¡sin pasar por alto la más mínima pista!
Más le valía a Victoria que de verdad no tuviera nada que ver con el asunto.
***
El sábado, Daisy voló a Isla Palmera para asistir a la ceremonia conmemorativa en honor a la señora Ferrer.
Aunque solo había pasado poco más de un mes, Camilo Ferrer había adelgazado mucho y su rostro mostraba el paso del tiempo.
Incluso en su cabello se asomaban algunas canas casi imperceptibles.
La ceremonia fue muy íntima, y la mayoría de los asistentes eran familiares y amigos cercanos.
Justo cuando Daisy terminaba de presentar sus respetos, se oyó un alboroto detrás de ella.
—¡Nina, no puedes ir!
Apenas se oyó la voz, una figura vestida de blanco corrió hacia el frente y abrazó con fuerza el retrato de la señora Ferrer.
Era Nina, una niña con un leve autismo.
Nina se aferraba al retrato con todas sus fuerzas, negándose a soltarlo mientras repetía una y otra vez:
—Mamá, no tengas miedo. Mamá, no tengas miedo, Nina te protege.
La mujer que cuidaba de Nina intentó quitarle el retrato, pero la niña se resistió con fiereza.
Al final, fue Camilo quien intervino.
—No pasa nada, déjala que lo tenga.
Una vez que dejaron de forcejear con ella, Nina encontró un rincón, se acurrucó y siguió abrazando el retrato.
Daisy notó que llevaba poca ropa, así que se quitó su abrigo y se lo puso encima.
Al principio, Nina se mostró reacia, pero cuando levantó la vista y vio que era Daisy, su desconfianza se disipó.
Hizo un puchero y, con voz entrecortada, le dijo:
—Señorita bonita, ¿me llevas a buscar a mi mamá?
El corazón de Daisy se encogió.
La última parte de la ceremonia consistía en quemar las pertenencias del difunto. Camilo, de pie frente al incinerador, dudaba en arrojar su anillo de bodas.
Fue el sacerdote quien tuvo que recordarle que el tiempo se agotaba. Solo entonces, con gran pesar, arrojó el anillo al fuego.
Era el último recuerdo que le quedaba de la señora Ferrer.
Pero había sido ella misma quien, antes de morir, le había pedido expresamente que quemara todo lo relacionado con ella en esa ceremonia.

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