El dinero llegó ese mismo día y el grupo pagó la indemnización en el último momento.
Cuando soltaron a Adrián, venía todo golpeado.
Estaba muerto de miedo.
—¿Por qué tenían que golpearlo? —A Victoria se le partía el corazón y trajo el botiquín para curarle las heridas.
La atención de todos estaba en Adrián, nadie notó que esa noche el ánimo de Vanesa estaba más bajo que nunca.
Una semana.
Había pasado una semana entera.
Oliver no le había enviado ni un mensaje, ni una sola llamada.
—Estoy un poco cansada, me voy a descansar. —Vanesa se retiró temprano a su habitación; se bañó y justo cuando iba a acostarse...
Oliver llamó.
Al día siguiente, Vanesa se levantó muy temprano, se arregló espectacularmente y bajó a la sala deseando los buenos días a todos con mucha alegría.
Jazmín tenía mucho tiempo sin verla tan feliz.
Intuyendo algo, le preguntó:
—¿Ya regresó mi cuñado del viaje?
—Sí, ¿cómo sabes?
—Se te nota en la cara —bromeó Jazmín.
El rostro de Vanesa irradiaba una sonrisa dulce:
—No voy a desayunar aquí, Oli viene por mí, voy a desayunar con él.
Azucena asintió:
—Ve.
Apenas se fue, Victoria le comentó a Azucena:
—Parece que su relación está bien. A Oli le importa Vane.
—Ajá. —Azucena sintió que se le quitaba un peso de encima.
—Hace dos días, cuando no conseguíamos el dinero, yo tenía el corazón en un puño, hasta quería rogarte que le pidieras ayuda a él. —Victoria estaba tan relajada que habló sin pensar mucho.
En cuanto terminó la frase, se dio cuenta de su error y miró con temor a Azucena.
Efectivamente, a Azucena le cambió la cara.
Asustada, Victoria se disculpó rápidamente:



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