José Manuel también era un hombre astuto.
En cuanto Vanesa Espinosa entró, él no mencionó ni una palabra de lo que acababa de ocurrir; en su lugar, sacó a colación la crisis que enfrentaba Consorcio El Faro en ese momento.
—Declararse en quiebra directamente sería una pérdida demasiado grande para Consorcio El Faro. Los accionistas están furiosos. Por mi parte, tengo una propuesta que tal vez podría mitigar un poco las pérdidas.
Vanesa se mostró incluso más ansiosa que Oliver Aguilar.
—¿Qué propuesta?
La quiebra directa tendría un impacto devastador en ella.
No solo confirmaría los rumores de que trae mala suerte, afectando su relación con Oliver, sino que también arrastraría a Quórum Tech.
Si el plan de salida a bolsa de Quórum Tech fracasaba, ¡los usureros la aplastarían por completo!
¡Eran trescientos millones!
Solo de pensarlo, sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
José Manuel hizo una pausa antes de hablar:
—Empaquetar la tecnología y los recursos de Consorcio El Faro y vendérselos a InnovaMex. Lo que no sé es si InnovaMex estaría dispuesto a adquirir Consorcio El Faro.
Al terminar, le lanzó una mirada significativa a Oliver.
—Dada la relación entre el presidente Aguilar y la presidenta Ayala, tal vez ella esté dispuesta a negociar contigo.
La expresión de Vanesa se tensó al instante.
En este momento crítico, no quería que Oliver tuviera ningún trato con Daisy Ayala.
Oliver rechazó la idea con un tono frío y pausado:
—No. La presidenta Ayala es una persona que separa lo público de lo privado.
Levantó la vista y miró a José Manuel con indiferencia.
—Además, no soy santo de su devoción.
José Manuel solo pudo soltar una risa incómoda.
—Parece que a Consorcio El Faro solo le queda el camino de la quiebra.
Vanesa apretó inconscientemente las manos que tenía sobre el regazo.
***
Camila Benítez estaba en el set esperando su turno, aburrida, platicando con Daisy por chat.
Su saludo era el mismo de siempre:
[¿Ya quebró Oliver hoy?]
Daisy, sacando un momento de su apretada agenda, le respondió:
[Creo que todavía no].
Camila envió un *sticker* de decepción total.
Un segundo después, Ricardo Saavedra le envió un mensaje.
Daisy se sorprendió levemente al leerlo.
—Presidenta Ayala, tiene visita.
—Es Vanesa.
Daisy arqueó una ceja, algo sorprendida.
Vaya visita inesperada.
Miguel estaba muy tenso, como si enfrentara a un gran enemigo.
—¿Qué querrá? ¡Seguro no trama nada bueno!
Daisy se recargó en su sillón ejecutivo, pensó un momento y dedujo la situación.
Luego le ordenó a Miguel:
—Invéntate cualquier excusa y despáchala.
Miguel fue a hacerlo de inmediato. Al hablar con Vanesa, puso una cara de altivez insoportable:
—Nuestra presidenta está muy ocupada. Si no tiene cita, no podrá recibirla. Lo siento mucho.
Vanesa sabía que las cosas no serían fáciles y que Daisy seguramente le pondría trabas.
Por eso se había preparado mentalmente antes de venir.
Pero toda esa preparación se desmoronó en un instante.
No esperaba que ni siquiera pudiera verle la cara a Daisy.
Y mucho menos ser humillada así por su secretario...

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