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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 638

Daisy miró de reojo. Era un hombre joven, de unos veintitantos años.

Llevaba uniforme de mesero; seguramente había conseguido trabajo en el barco para poder subir.

Frente a él quedaban muy pocas fichas.

Tenía el rostro desencajado; se notaba que no había sido su noche.

La chica a su lado, con los ojos rojos, le agarraba la mano. —¡Hermano, ya no apuestes! ¡Si perdemos nos quedamos sin nada!

—Esta vez voy a ganar, confía en mí.

—Hermano... —la chica lloraba de angustia.

El hombre la empujó y, justo cuando iba a gritar su apuesta, Daisy se acercó.

—Estadísticamente —dijo con tono casual—, cada giro de la ruleta es un evento independiente. La probabilidad de que salga rojo o negro en la onceava vez es la misma de siempre, no cambia por los resultados anteriores.

La chica aprovechó para retirar todas las fichas de golpe.

Al instante, la ruleta giró.

El hombre miraba fijamente la bola girar hasta detenerse.

¡Rojo!

¡Otra vez rojo!

El hombre se desplomó en el suelo como si le hubieran quitado toda la energía.

La chica sollozó dándole las gracias a Daisy.

Si no fuera por ella, lo habrían perdido todo en esa jugada.

Aunque su situación actual tampoco era para celebrar.

Al final era un casino y Daisy no podía interferir más de la cuenta para no causar problemas al negocio.

Asintió levemente hacia la chica y se dio la vuelta para irse.

El hombre se levantó de golpe y la llamó con urgencia: —¿Entonces a qué le puedo apostar para ganar?

Daisy se giró y fue tajante: —A no apostar.

—¡Pero necesito dinero!

Daisy lo sabía.

Pero aun así le aconsejó: —En el juego no hay ganadores absolutos. Debes saber que, a la larga, la casa siempre gana.

—¡Ayúdame! Por favor.

Capítulo 638 1

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