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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 788

—Hija de tu…

Camila ni siquiera terminó la mentada de madre cuando Jimena le colgó el teléfono.

—¡Mierda! —gritó Camila, soltando una grosería sin filtro.

—¿Qué pasó? ¿Qué te dijo? —Daisy sabía que estaba hablando con Jimena, pero no sabía qué había dicho para poner a Camila en ese estado.

Camila resopló: —Dijo que «están ocupados» y que la estoy molestando.

—¿Ocupados en qué, tan temprano? —Daisy no lo entendía.

Camila la miró incrédula: —¿Pues en qué crees que se puede estar ocupado tan temprano?

Daisy se quedó en silencio.

¿Por qué sonaba a albur?

Camila saltó de la cama como un resorte, dejando a Daisy con la boca abierta.

Qué buena… condición física.

Daisy reaccionó un segundo tarde: —¿A dónde vas?

—¡A partirle la madre a ese par de basuras!

Camila tenía la mecha muy corta; era como un cohete, explotaba a la mínima provocación.

Daisy sabía que no podría detenerla, así que también se bajó de la cama para acompañarla.

Principalmente para cuidarla, respaldarla y asegurarse de que no saliera perdiendo.

Pero apenas puso los pies en el suelo, sintió una debilidad en la ingle y las piernas casi le fallan.

Se sonrojó y no pudo evitar maldecir a Oliver en su mente.

¡Maldito patán!

Justo cuando iban a salir, llegó Manolo Villalobos.

Traía en la mano dos desayunos que había comprado haciendo fila.

—¿A dónde van?

Camila apretó los dientes: —A matar gente.

Manolo asintió: —Interesante. Llévenme, nunca he matado a nadie.

Daisy se quedó sin palabras.

Esos dos tenían una conexión neuronal que funcionaba en otra frecuencia.

En el hotel.

Capítulo 788 1

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