Jimena vio la marca de la mano claramente visible en el rostro de Pedro y se lanzó furiosa a reclamarle a Camila: —¿Por qué le pegas a Pedro? Si tienes problemas conmigo, desquítate conmigo, ¡Pedro es inocente!
Ese tono sonaba idéntico al de una esposa defendiendo a su marido.
Pero antes de que pudiera acercarse a Camila, Daisy la empujó lejos.
Jimena le tenía pavor a Daisy.
Después de todo, con el estatus actual de Daisy, aplastarla era tan fácil como aplastar una hormiga.
Al final, solo pudo disculparse con Pedro con los ojos llorosos: —Pedro, perdóname, te metí en esto por mi culpa.
Pedro volvió a protegerla detrás de él. —No es tu culpa, no hiciste nada malo. Es ella la que no tiene educación.
Dijo esto lanzándole una mirada gélida y despectiva a Camila.
Como si estuviera profundamente decepcionado de ella.
La calefacción en la habitación estaba alta, pero Camila sentía el cuerpo helado.
Miró a Pedro frente a ella y no pudo articular palabra durante un largo rato.
Al verla así, Daisy se vio reflejada: ella también había pasado por eso.
Se acercó y le apretó la mano helada a Camila.
Camila entendió el gesto y sonrió levemente.
Pero esa sonrisa estaba llena de desolación.
En ese momento, llegaron más personas a la puerta.
Era Camilo Ferrer con Nina, seguidos por dos guardaespaldas que siempre acompañaban a Camilo.
Camilo tenía una presencia imponente; al entrar, barrió a Jimena con la mirada.
Así que ya tenía preparada su coartada.
¡Daisy no podía creer que alguien fuera tan cínica y descarada!
Iba a decir algo, pero Nina habló con su voz infantil: —Pero, ¿por qué tu estudio usa también esta dirección IP? Incluso tu Twitter personal, cuando haces promociones, usa esa misma IP. Y acabo de checar otra cosa: estas más de cien cuentas pertenecen a la misma agencia de marketing, y el representante legal de esa agencia es tu mánager. ¿Cómo explicas eso?
Al principio, Jimena no había tomado en cuenta a Nina.
No era más que una niña de diez años, ¿qué podía saber?
Por eso, cuando Daisy la llamó, a Jimena no le importó.
Pero jamás imaginó que Nina pudiera rastrear esa red de relaciones tan compleja con tanta claridad...
Incluso a un experto en investigación le tomaría tiempo encontrar eso, pero ella solo tecleó un poco en su computadora y lo encontró...

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