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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 792

Jimena entró en pánico de inmediato.

Su primera reacción no fue disculparse con Camila, la víctima, sino explicarse ante Pedro:

—Pedro, de verdad que yo no sabía nada de esto. Seguro fue mi mánager quien tomó la decisión por su cuenta, yo no tengo nada que ver.

Mientras decía esto, las lágrimas le caían sin parar, y se veía frágil y desamparada. Se veía tan frágil y desamparada.

Pedro la miró a los ojos durante unos segundos y, con los párpados a medio cerrar, dijo:

—Entendido. Ve adentro primero, yo me encargo de resolver esto.

Al escuchar eso, Jimena sintió que volvía a tener el control y, obediente, se metió al baño.

Camila observó todo con una mirada gélida.

La vista de Pedro pasó por ella y finalmente se detuvo en Daisy y Manolo.

—Si realmente fue obra de Jimena, yo asumiré las consecuencias por ella.

Camila apretó los puños lentamente.

—¿En calidad de qué vas a asumir la culpa? ¿De su amante?

A Pedro le desagradó profundamente el tono que usaba Camila.

—No tienes por qué ponerte tan sarcástica. En lugar de gastar energía en eso, deberías aprovechar para poner condiciones. Te daré lo que pidas, dentro de lo posible.

—¡Entonces firma el divorcio!

Pedro enfatizó:

—Menos el divorcio.

—Entonces no hay nada más que hablar. ¡Que se disculpe públicamente! ¡Y que se retire del medio artístico! —la frialdad en los ojos de Camila se convirtió en cuchillos afilados.

—Sabes perfectamente que a Jimena le encanta su trabajo, ¿por qué te ensañas con ella? —Pedro la miró con decepción—. ¿Cuándo te volviste tan agresiva?

Camila se quedó, literalmente, sin palabras.

¿Tanto la defendía?

Incluso con las pruebas frente a sus narices, él seguía protegiéndola.

Camila se quedó aturdida un buen rato, hasta que de pronto soltó una risa, aguantándose las ganas de vomitar del puro coraje.

***

Manolo, con una actitud dominante, le informó a Pedro que investigarían el asunto hasta las últimas consecuencias.

El resultado final sería mucho más grave de lo que Daisy había propuesto.

Pedro no dijo ni una palabra, pero miró a Manolo con frialdad.

Cuando todos se fueron, Jimena salió del baño y le preguntó a Pedro con preocupación:

—Pedro, perdóname por meterte en esto. ¿Qué tal si voy yo misma a pedirle perdón a mi prima? Quizá si se desahoga conmigo se le pase el enojo.

—No hace falta, no te va a recibir.

—Pero...

—¿No salía tu vuelo hoy? Ahorita te llevo al aeropuerto —dijo Pedro tomando su abrigo, sin expresión alguna.

El escándalo que armó Camila esta vez fue un poco grande.

Pero, a fin de cuentas, llevaban cinco años de casados; aunque se pelearan, seguían unidos. La reconciliación era cuestión de tiempo, solo había que dejar que se le bajara el coraje un rato.

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