Entrar Via

Siete Años para Olvidar romance Capítulo 830

Daisy aventó las sábanas de golpe y le echó una mirada llena de coraje.

Pero al ver el vendaje manchado de sangre en su brazo, apretó los labios.

Su mirada terminó por suavizarse.

No necesitaba ser un genio para saber que la herida se le había abierto por cargarla hasta la cama.

Se levantó y le hizo una seña a Oliver para que se volviera a acostar, mientras ella iba al baño a arreglarse un poco.

Sacó los cosméticos de su bolsa y se retocó el maquillaje.

Después de todo, ese día tenían que ir al juzgado y probablemente darían entrevistas a los periodistas, así que debía cuidar su imagen.

Era una mujer hermosa; incluso con un maquillaje discreto, se veía sumamente elegante y atractiva.

Apenas salió del baño, la mirada de Oliver la siguió.

—¿Qué quieres desayunar?

Eso lo dijo en cuanto volteó a verla.

Pero al fijarse bien en Daisy, se quedó mudo.

La miró de arriba abajo con una admiración evidente.

La clase de admiración que un hombre siente por una mujer.

Daisy se sintió bastante incómoda bajo esa mirada y, sin darse cuenta, se acomodó un mechón de pelo detrás de la oreja. —¿Qué se te antoja a ti?

—Tú —respondió él.

A Daisy le subió el calor a las mejillas.

Oliver se dio cuenta un segundo después de que había pensado en voz alta, así que se aclaró la garganta rápidamente. —Lo que tú comas, yo como.

Esa excusa solo la hizo sentir como si ella estuviera imaginando cosas.

Daisy mantuvo la calma como pudo y le dijo: —Hoy tengo cosas que hacer, así que no voy a desayunar contigo. Pide algo para ti.

Mientras hablaba, empezó a guardar sus cosas, sin notar que la expresión del hombre a su espalda se endureció de inmediato.

Para rematar, mostraron fotos y videos de Camilo visitando la tumba de su difunta esposa cada semana como prueba de su teoría.

Eso era una clara invasión a la privacidad de Camilo, a quien le cambió la cara de inmediato.

Los reporteros se le echaron encima, peleándose por entrevistarlo.

—Señor Ferrer, ¿es cierto lo que dicen? ¿Su compromiso con la señorita Ayala es falso?

Las leyes en Nuevo Veracruz eran particulares, y la opinión pública jugaba un papel crucial en los juicios.

Era evidente que la contraparte se estaba aprovechando de eso para atacar su punto débil.

A la vista de todos, Daisy entrelazó su brazo con el de Camilo en un gesto cariñoso, inclinó la cabeza hacia él con naturalidad y habló a las cámaras con una gran sonrisa.

—Nuestro compromiso es un paso muy importante en nuestras vidas, y cada decisión la tomamos pensando en nuestro futuro. No importa lo que diga la gente, el amor y la promesa que nos hicimos no van a cambiar. Solo les pedimos que respeten nuestra decisión y nos den sus buenos deseos.

¡Pum!

Frente al televisor, Oliver estrelló el control remoto contra el suelo con furia.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Siete Años para Olvidar