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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 848

Camila apretó los dientes de puro coraje.

Pero no le quedaba más remedio que ir.

No quería que todo se estancara justo en este momento tan crucial.

Ya estaba a un solo paso de la meta, tendría que aguantarse.

No valía la pena pelear con ese idiota.

Camila se la pasó consolándose y dándose ánimos a sí misma durante todo el trayecto.

Grupo Castaño estaba ubicado en la zona más próspera y céntrica de Puerto Real, siendo además un edificio emblemático de la ciudad.

Era una construcción verdaderamente imponente.

Muchos turistas de otros lugares venían a tomarse fotos aquí.

Sin embargo, era la primera vez que Camila pisaba el lugar.

A pesar de llevar cinco años casada con Pedro, jamás había ido a Grupo Castaño.

Al entrar, se dirigió a la recepción para explicar el motivo de su visita, pero se abstuvo de mencionar que era la esposa de Pedro.

Después de todo, él nunca había hecho pública su identidad.

La recepcionista le preguntó de forma mecánica:

—¿Tiene alguna cita?

—No —respondió Camila.

Al fin y al cabo, había sido Pedro quien le pidió que fuera.

La recepcionista la miró con frialdad y le respondió con arrogancia:

—¡Entonces le pido que se retire! Necesita tener una cita previa para ver al presidente Jiménez.

Camila estaba a punto de explicarle que había sido el mismísimo Pedro quien la había mandado a llamar.

Pero, de repente, la actitud arrogante de la recepcionista desapareció, transformándose en una expresión de pura adulación en cuestión de segundos.

Incluso salió de detrás del mostrador para recibir a la recién llegada en persona, saludándola con sumo respeto:

—Señorita Luján, ¿viene a traerle de comer al presidente Jiménez otra vez? El presidente Jiménez es un hombre muy afortunado.

Camila supo de quién se trataba sin siquiera tener que darse la vuelta.

Jimena le respondió a la recepcionista con una cálida sonrisa:

—Pedro ha tenido muchísimo trabajo últimamente, ni siquiera tiene tiempo para comer. Me da miedo que se vaya a enfermar de tanto estrés, así que no me queda de otra más que venir a asegurarme de que coma bien todos los días.

—¡Ay, qué romántico! Con razón el presidente Jiménez la consiente tanto.

Jimena mantuvo su dulce sonrisa y le preguntó:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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