—Pero la clienta dijo que usted es su hija. ¿Qué no es lo más normal del mundo que los hijos paguen la cuenta de los papás? Por favor, no me haga las cosas difíciles, yo solo soy un mesero...
Ximena ya no lo soportó más.
—Ese es tu problema. ¡Si no quiere pagar, tienes todo el derecho de llamar a la policía!
Al verla tan firme, el mesero no se atrevió a seguir discutiendo. Sin embargo, justo en ese momento, se escuchó la voz de Julián.
—Ve a cobrarla a esta tarjeta.
—El consumo total del salón del tercer piso es de cincuenta mil pesos, muchísimas gracias, señor...
El mesero iba a tomar la tarjeta loco de contento, pero Ximena se la arrebató de un tirón.
—¡No!
Lo miró furiosa.
—¡Ese es problema de ellos, no tienes nada que ver ahí! ¡No tienes por qué pagarles nada!
Julián la miró con cansancio.
—Xime, no te enojes por cosas tan insignificantes.
Ximena apretó la tarjeta con fuerza.
—¿A ti te parece insignificante?
La gente comenzaba a amontonarse para ver qué pasaba. Julián, que casi nunca perdía los estribos, empezó a mostrarse impaciente.
—Entiendo que quieres defender tus principios, pero si un problema se puede arreglar con algo de dinero, para mí es una cosa insignificante.
Ximena lo miró. Sentía que el corazón le dolía tanto que no podía respirar.
Por mucho que él fingiera que no le importaba, al fin y al cabo era un problema para él, ¿no era así?
¿Y ella? ¿Ella también era un problema para él?
Desde el principio ella le había repetido mil veces que nunca usaría la excusa de haberle salvado la vida para aprovecharse de él, ¡y mucho menos quería su lástima o su compasión por eso!
Si la razón por la que le había propuesto matrimonio era solo para hacerse cargo de ella por su discapacidad, ¡jamás habría aceptado casarse con él!
De pronto, la voz de Dafna se escuchó desde atrás de los curiosos.
—Ay, por favor, ¿cuándo se había visto a Julián pasando por una humillación así? ¡Qué ridícula es su esposa!
Luben, dándoselas de sabelotodo, comentó en voz baja:

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Sorda a tus Mentiras