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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2306

Al escuchar los gritos de alegría de Tesoro, a Orion también se le iluminó el rostro.

—Tesoro, ¿qué te parece si soy tu padrino? —preguntó, con voz animada.

Tesoro, con su vocecita dulce y tierna, respondió:

—¡Sí! ¡Padrino, sí!

Orion no pudo evitar soltar una carcajada, completamente conquistado por la espontaneidad de la niña.

Tan contento estaba, que no perdió la oportunidad de presumir frente a Aspen:

—Aspen, ¿no te da envidia? Tesoro y yo somos los mejores del mundo.

Aspen entrecerró los ojos y soltó una risita fría:

—Ojalá te dure la alegría, a ver si sigues tan presumido más tarde. Que tengas un buen día, de corazón.

Orion se quedó desconcertado.

—¿Y eso? ¿Por qué hablas tan raro? ¿Ahora hasta poético te pones? ¿Qué quieres decir con eso de que tenga un buen día?

—Tal cual lo dije —le contestó Aspen, y le colgó sin más.

Después del desayuno, los hermanos Laín se fueron a sus cuartos a cambiarse de ropa.

Aspen, por su parte, llevó a Tesoro a su habitación para ayudarla a empacar sus cosas, ya que pasarían el día en casa de Orion.

—Tesoro, ¿de verdad te cae bien tu padrino? —preguntó Aspen mientras doblaba una sudadera.

Tesoro asintió con esos ojazos negros brillando:

—¡Sí! ¡Mi padrino es muy bueno conmigo…!

Aspen sonrió y le preguntó en voz baja:

—¿Y te gustaría hacerlo feliz hoy?

—¡Claro que sí! —respondió la niña, entusiasmada.

—Pues déjame contarte un secreto: a tu padrino le encanta ser modelo para que le pinten. No solo puedes dibujarle en la cara, también en la ropa, donde tú quieras.

Tesoro ladeó la cabeza, un poco confundida:

—Pero mami me dijo que no se debe pintar sobre la ropa…

Aspen le explicó:

—No está bien hacerlo en la ropa de otras personas, pero en tu padrino sí puedes, porque a él le gusta.

—¿De verdad? —preguntó Tesoro, sorprendida.

—¡Claro! Si lo pintas todo de colores, como si fuera un arcoíris, seguro se pone feliz.

Tesoro abrió los ojos aún más, emocionada:

—¿De verdad le gusta tanto?

Aspen le aseguró:

—Muchísimo.

La niña aplaudió:

—¡Qué bien! Entonces voy a pintar a mi padrino con todos los colores, va a quedar más bonito que un arcoíris.

Aspen asintió, divertida:

—Cuando vayamos a verlo, no olvides llevar tus pinturas, tus pinceles y tu cámara. Así le tomas fotos para recordar.

Tesoro asintió con fuerza:

—¡Y luego te las mando para que las veas también!

—Perfecto —rió Aspen.

A eso de las ocho de la mañana, Joaquín Ortega y Lola llegaron, y junto con varios niños, se fueron a casa de los Hidalgo.

Apenas se fueron, Aspen recibió una llamada de Abel.

—¡Aspen! ¡Descubrí algo grave!

—¿Qué pasó?

—Dúnya es gay.

—…¿Quién te lo dijo?

—Nadie, yo solo lo deduje.

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