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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2307

Carol quiso levantarse de la cama, pero el movimiento fue tan brusco que la incomodidad en su cuerpo fue imposible de ignorar.

Apretó los dientes y, de un giro rápido, fulminó con la mirada a Aspen, el responsable de su estado.

Aspen, recostado de lado y apoyando la cabeza en una mano, la miraba divertido.

—Los hombres de verdad arreglamos todo hablando, no a golpes —le dijo, con una sonrisa—. Hace un rato hasta me estabas declarando tu amor, que me amabas un montón.

Carol le dio un pellizco fuerte.

—¡Claro que te amo un montón! Pero ya sabes el dicho: si te pego es porque te quiero, y si te regaño, más todavía.

Los dos siguieron bromeando y peleando en la cama, hasta que el celular de Aspen sonó de repente. Era una llamada de Orion.

Aspen no contestó, pero Carol le insistió:

—¡Contesta! ¿Y si es algo urgente?

Solo entonces Aspen respondió la llamada. Apenas escuchó la voz de Orion, éste fue directo al grano:

—Aspen, ¿a qué hora vienes por Tesoro?

Aspen entrecerró los ojos, fingiendo que no entendía.

—¿Qué pasó?

Orion suspiró fuerte, se quedó un rato callado y al final solo dijo:

—Nada, solo preguntaba.

Aspen se rió:

—En la noche paso. Como te gusta tanto Tesoro, te dejo que la disfrutes un rato más.

Sin darle chance de responder, colgó la llamada.

Carol lo miró con desconfianza:

—¿Qué le hiciste a Orion?

Aspen se encogió de hombros:

—Ni que anduviera con él, ¿qué le voy a hacer?

Carol iba a decir algo, pero Aspen la interrumpió:

—Mejor deja de hablar de Orion. ¿Qué se te antoja comer? Yo te hago lo que quieras. Mis papás se llevaron a los niños a casa de los Hidalgo, ahorita estamos solos tú y yo.

A Carol le rugió el estómago.

—Hazme unos fideos, se hacen rápido.

—Va, yo los preparo. Ve a lavarte la cara y los dientes.

—Listo.

Aspen le dio un beso, se bajó de la cama y salió rumbo a la cocina.

Antes de ir al baño, Carol agarró el celular para checarlo, como siempre.

Y vaya sorpresa: Samira había mandado al grupo más de diez videos de Orion.

Dios mío… ¡qué imágenes tan fuertes!

Si no fuera porque Samira juraba que era él, Carol ni lo habría reconocido.

No había manera de describirlo.

Seguro que en todo el mundo, Orion solo dejaba que Tesoro le hiciera esas cosas. Si fuera Nano, le hubiera dado una paliza.

Con razón Orion preguntó por Tesoro: seguro ya no aguantaba más.

Al ver esos videos donde Orion salía en situaciones tan penosas, a Carol le entró un poco de culpa. Al final, era su hija la que lo traía de cabeza.

Pero en cuanto recordó lo presumido que andaba Orion el día anterior, la culpa se le quitó.

No pensaba “rescatar” a Orion. Solo chismeó un rato con Samira y Tania en el grupo, luego guardó el celular y fue a lavarse.

Cuando bajó, Aspen seguía en la cocina preparando los fideos.

Se veía tan bien, con el delantal puesto, alto y fuerte, que parecía un personaje de cómic.

Al escucharla, Aspen volteó.

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