Elliak miró a Dúnya, se acomodó las gafas y le sonrió.
—¿Tú también eres de Ciudad Arenas, verdad? Con solo escuchar tu nombre supe que eras paisano mío —dijo, animado.
Dúnya asintió—. ¡Sí!
Como dice el dicho, cuando dos paisanos se encuentran lejos de casa, les dan ganas de llorar de la emoción.
Hacía tiempo que Dúnya no se topaba con alguien de Ciudad Arenas, así que con Elliak se mostró especialmente cálido, distinto a cómo trataba a los demás.
Abel, recostado en la cama del hospital, los miraba sintiéndose raro y un poco triste.
Siempre buscaba la manera de alegrar a Dúnya, pero casi nunca lo lograba del todo.
Sentía que, en el corazón de Dúnya, su lugar no era tan importante como el de Amarrillo, o incluso como el de este recién llegado a quien acababa de conocer.
No entendía por qué, pero Elliak no le caía bien, incluso deseaba que se fuera.
Pero luego pensó: "¿No es eso lo que quiero, que Dúnya esté contento? Me la paso viendo cómo hacerle reír y ahora que lo veo feliz, ¿me voy a poner a buscarle problemas? ¡Estoy mal!"
La verdad, no le exigía mucho a ese muchacho; con que estuviera alegre, le bastaba.
Como pocas veces lo veía así de animado, Abel decidió no arruinarle el momento y añadió amablemente:
—Mejor aún si son paisanos, así se entienden mejor y será más fácil enseñarle. Adelante, tú eres el indicado.
Elliak giró para mirarlo—. No se preocupe, profesor, me comprometo a enseñarle bien.
Abel asintió—. Te lo encargo. ¿Eres estudiante todavía?
—Sí —respondió Elliak.
—¿En qué escuela estudias?
—Estoy haciendo el doctorado en la Escuela Normal de Puerto Rafe. Me gradúo el próximo año.
Abel se quedó callado un instante. Tan joven y ya a punto de terminar el doctorado… claramente era un genio de esos que saltan grados.
Elliak preguntó—: Me comentaron que el próximo año piensa mandar a Dúnya a la escuela, ¿es cierto?
Abel asintió—. Esa es la idea.
Elliak comentó—: Entonces va a andar muy apretado de tiempo, todavía le faltan muchas cosas por aprender.
—Por eso no quiero que pierda clases —explicó Abel—. Aunque esté en el hospital, no quiero que esté sin hacer nada.

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