Entrar Via

¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2432

Sebastián guardó silencio un momento antes de responder, muy serio:

—Tania sí tiene que ver... Últimamente me he sentido apagado, quería salir a despejarme, enfocarme en el trabajo. Cuando uno está ocupado, no le da tantas vueltas a la cabeza.

—Pero de verdad, este viaje no lo pedí para alejarme de ti —añadió—. Fue casualidad. De repente salió este proyecto del gobierno, y lo vi como una oportunidad para distraerme un poco.

Betta, sentada en el asiento del copiloto, lo observaba con cautela, tratando de descifrar si le mentía.

Como no notaba nada raro, insistió:

—¿Te buscó el gobierno o tú pediste el traslado?

Sebastián contestó con sinceridad:

—Me llamaron ellos. El proyecto es nuevo, recién lo están poniendo en marcha.

Betta soltó el aire que llevaba contenido. Había pensado que Sebastián se iba de viaje solo para evitarla.

Antes de que pudiera decir algo más, Sebastián continuó:

—Tú ahora mismo estás soltera. Si algún día te gusta alguien, anímate y lucha por tu amor.

—Y si no llega nadie y aún quieres que me case contigo, cuando termine este proyecto y regrese, me caso contigo.

Al escuchar eso, Betta frunció el ceño. Aunque sus palabras sonaban respetuosas, no podía evitar sentirse incómoda.

No había ni una pizca de sentimiento.

Betta replicó:

—No tienes por qué preocuparte por mí. Tú también deberías buscar a alguien. Si conoces a una chica que te guste, estén juntos, no te detengas por mi culpa.

Sebastián sabía que él ya no podría volver a enamorarse.

Había querido a Tania por más de veinte años. No solo le entregó toda su juventud, sino también todo su amor de por vida.

Toda su capacidad de amar se la había dado a Tania. Ahora, le resultaba casi imposible amar a alguien más.

Pero eso no se lo dijo a Betta.

No quería que ella cargara con esa presión, así que simplemente asintió:

—Lo sé. Igual para ti. Si encontramos a alguien, adelante, sin ataduras.

Betta también asintió:

—Sí.

En el camino siguieron conversando, pero ya sin mucho ánimo, hasta llegar al lugar donde Sebastián debía presentarse.

Sebastián le dijo:

—Voy a registrarme y a informarme más del proyecto. No sé cuánto demore. Si tienes cosas que hacer, puedes irte.

—...Está bien.

—¿Quieres que te pida un taxi?

—No hace falta, yo lo pido, tú ve tranquilo.

Sebastián insistió:

—Si no quieres tomar taxi de regreso, puedo esperarte y llevarte a casa cuando termine.

Betta negó rápido con la cabeza.

—De verdad, no te preocupes. Yo me voy sola. Tú termina y ve a ver a tus papás, que hoy andas contra el reloj.

Sebastián sonrió:

—Aunque ande corto de tiempo, podría llevarte. Si de verdad no consigues taxi, mándame un mensaje y trato de salir antes.

Betta asintió:

—Está bien.

Ambos bajaron del coche. Sebastián se dirigió al edificio mientras Betta caminó hacia la salida.

A los pocos pasos, ella se giró. Sebastián ya había entrado.

Betta inspiró hondo y soltó el aire. Al menos Sebastián no se iba por su culpa.

Sabía que Sebastián también era una víctima de todo esto. No quería que él perdiera una buena oportunidad por ella.

Él llevaba años luchando fuera, y justo cuando había logrado cierta estabilidad, no valía la pena que por este asunto volviera a la vida nómada de antes.

Hasta a ella le habría dolido y sentido en deuda.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo