Entrar Via

¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2445

Los dos se fueron besando por todo el pasillo hasta llegar al dormitorio.

Gael empujó la puerta con el pie y la cerró de la misma manera, sin soltar a Tania ni un segundo.

La recostó en la cama y se inclinó sobre ella, pero esta vez no volvió a besarla de inmediato.

La miró de cerca, tan cerca que sus narices casi se tocaban. Ambos respiraban agitadamente, el aliento cálido y húmedo mezclándose en el aire entre los dos.

Las pestañas de Tania temblaban, respiraba entrecortado y las mejillas se le habían puesto rojas. Temía que a Gael le volviera a entrar la duda y se echara para atrás, así que justo cuando iba a tomar la iniciativa otra vez, él fue más rápido y le robó un beso.

—Yo me hago responsable —le dijo él, firme y sin dudar.

Esas cuatro palabras resonaron con fuerza.

Esta vez fue él quien tomó la delantera, la besó de forma apasionada, intensa, como si quisiera fundirse con ella en un solo ser.

Cuando por fin lograron separarse, Gael ya se había quitado la camiseta, dejando al descubierto su pecho y abdomen marcados.

Le mordisqueó la barbilla a Tania, mientras sus manos sudaban de los nervios.

—No... no... —balbuceó Gael, ansioso.

Tania entendió perfectamente a qué se refería. Levantó un poco el mentón, cerró los ojos y le respondió en voz baja:

—No importa.

Gael, emocionado, volvió a besarla y jaló la sábana para cubrirlos a los dos.

Afuera, la lluvia caía suave, repiqueteando en la ventana. Dentro de la habitación, las sombras se entrelazaban, y los jadeos y suspiros se mezclaban en el aire...

Algunos celebraban el amor, otros sufrían en silencio.

En la Mansión del Corazón, Aspen estaba pasando una noche especialmente difícil.

Después de la cena, todos seguían reunidos en la sala, charlando animadamente.

Aspen miraba de reojo a Carol cada tanto. Por fuera mantenía la calma, pero por dentro estaba que no aguantaba más.

Después de todo, hoy era su gran día con Carol, pero ni siquiera habían podido estar a solas.

Si hubiera sabido que la propuesta de matrimonio terminaría en que durmieran separados, jamás la habría hecho en público; mejor la hubiera hecho en secreto, sin testigos.

Apenas pasaban de las diez cuando Lola llamó a Carol para que se fuera a descansar.

—Alma, ya es tarde, ve a descansar al cuarto —le dijo Lola.

Carol se levantó enseguida.

—Bueno, hasta mañana.

Se despidió de todos con la mano y le echó una última mirada a Aspen.

Aspen la siguió con la mirada, como si pudiera retenerla un poco más.

Orion, divertido, le soltó:

—Ya déjala, vamos a echarnos una partida de cartas, tú fuiste el que lo pidió.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo