Todos los muchachos adinerados que estaban en el salón se quedaron boquiabiertos.
Nadie podía creerlo: el hombre al que todos consideraban destinado a la soltería eterna, ¡resultó ser el primero en dar el paso al matrimonio!
Entre todos los amigos, Gael era el primero, después de Aspen, en casarse. ¡La sorpresa era total!
Aspen también se quedó atónito y, tras unos segundos para asimilarlo, entrecerró los ojos y le preguntó a Gael:
—¿Y por qué no nos avisaste antes de algo tan grande?—
Gael contestó tranquilamente:
—Tania quería sorprenderlos a todos.—
Aspen insistió:
—¿Cuándo decidieron casarse? ¿Cuándo pusieron la fecha?—
—Hoy en la mañana.—
Todos: —¿¡Qué!?—
Gael explicó, como si nada:
—Ella quería casarse hoy, así que fuimos y ya.—
Aspen no pudo evitar preguntar:
—¿Y tus papás, don Rafael y doña Beatriz, ya lo saben?—
—Sí, comimos juntos al mediodía.—
—¿Y cómo lo tomaron?—
—Estaban muy contentos.—
César no aguantó la curiosidad:
—¿Ni siquiera le preparaste una boda a su hija y aún así están contentos? ¿No te dijeron nada?—
Thor agregó:
—¡Ni anillo de bodas le diste!—
Gael se encogió de hombros:
—Todo fue muy rápido. Lo del anillo, el vestido y la boda todavía no los tenemos listos, pero ya les expliqué que estamos organizándolo. Dijeron que no importaba, que eso era lo de menos.—
Al escuchar esto, todos los presentes no pudieron sentir otra cosa que envidia.
Cualquiera de ellos, si el día de mañana intentaba casarse sin boda, seguro que los suegros les armaban un escándalo.
Pero que don Rafael y doña Beatriz dijeran que no había problema, era porque de verdad querían y aceptaban a Gael como parte de la familia.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo