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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2494

La policía también lo tenía bien vigilado, lista para agarrarlo en cuanto cometiera un error y así librar a la gente de un peligro.

Era como si ni los buenos ni los malos lo quisieran ver tranquilo.

—Mira —le dijo Aspen—, al que se asoma demasiado siempre le toca el primer balazo. Mejor tener el poder, pero estar atrás del jefe, sin llamar la atención.

Aspen agregó, con el ceño fruncido:

—Me da la impresión de que está siguiendo el camino de Víctor. Y la verdad, me preocupa que sus intenciones sean las mismas...

Hizo una pausa y continuó:

—No sé si él y Víctor tenían algo que ver. Si es así, eso no nos conviene para nada.

Apenas se habían librado de Víctor, y ahora aparecía otro “Víctor”.

Gael entendió perfectamente lo que Aspen quería decir: un nuevo “Víctor” significaba más problemas para ellos.

Además, por lo que ese tipo había hecho en la zona de la frontera, estaba claro que no era ningún santo.

Poder darle información y armas al Capuro Mayor solo podía significar que tenía un grupo muy fuerte detrás.

Las armas no solo cuestan una fortuna, tampoco cualquiera puede conseguirlas.

Si ese grupo, igual que Víctor, también iba tras el virus de octava generación que ellos tenían, entonces sí que estaban en problemas.

Gael, frunciendo el ceño, dijo:

—Yo me encargo de averiguar quién es ese tipo. Si hay novedades, te aviso.

Aspen asintió.

—Perfecto.

Gael siempre estaba al tanto de todo lo que pasaba entre los narcos, y además tenía contactos en la unidad antidrogas, así que para él era mucho más fácil investigar esas cosas.

Aspen le dio otra calada a su cigarro y le preguntó a Gael:

—¿Tú crees que podría ser Valentino?

Gael fue sincero:

—Tengo mis dudas... ojalá que no.

Aspen fumó con fuerza, y los dos se quedaron callados.

Si era Valentino, Abel lo iba a pasar muy mal...

En ese momento, Abel llegó con unas cervezas.

—Esta noche hay que tomar algo entre los tres —dijo, mientras le pasaba una lata a Aspen y otra a Gael—. Felicidades, Aspen, por fin te casaste con Carol. Y felicidades, Gael, que ya entraste al club de los casados. Les deseo lo mejor a los dos.

Levantó su cerveza para brindar. Aspen lo miró y le contestó:

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