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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3608

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El Comandante Óscar se apresuró a detenerla.

—No puede, señora. Tengo órdenes estrictas de mis superiores: usted no debe tener contacto directo con ellos.

Los que acababan de morir eran investigadores de la nación. Con la intención de lograr algún avance, habían decidido quitarse los trajes de protección dentro de El Abismo y hacer sus estudios únicamente usando las máscaras de oxígeno durante una hora.

Al salir, ambos fueron puestos bajo observación.

Habían contraído una bacteria desconocida. Tras una semana de intensos esfuerzos para salvarlos, finalmente perdieron la vida.

La anciana había insistido varias veces en ir a verlos, pero Óscar la detuvo en cada ocasión.

Esas eran las órdenes directas desde arriba. Temían que la anciana se contagiara y algo fatal le sucediera.

Cada vida importaba, pero en estas montañas, ¡las vidas de estos ancianos eran invaluables!

Después de todo, hasta el día de hoy, nadie comprendía mejor los misterios de El Abismo que ellos.

Además, los ancianos eran expertos en sus respectivos campos. Cada día extra que vivieran era un día más en el que podían aportar un inmenso valor a la humanidad.

Si llegaban a infectarse y fallecían, sería una pérdida irremplazable para el país y su pueblo.

Óscar intentó razonar con ella. —Doña Flores, debemos pensar en el panorama general.

La anciana frunció el ceño. —¿Trajiste los informes médicos más recientes?

—Aún los están preparando. En cuanto estén listos, se los traeré de inmediato —respondió él.

—Señora, sigo sin entenderlo —murmuró Óscar con evidente angustia—. ¿Por qué se infectaron si llevaban las máscaras puestas? En sus registros antiguos dice que ustedes incluso llegaron a quitarse las máscaras dentro de El Abismo y no les pasó nada grave.

Doña Flores frunció el ceño pensativa.

—Es cierto. En el pasado, intentamos quitarnos las máscaras en el interior. Al regresar, no notamos nada inusual, solo la fiebre alta que solíamos tener, la cual desaparecía a los pocos días. Los síntomas que presentaron estas dos personas... nosotros nunca los experimentamos.

Óscar la miró, lleno de preocupación.

—Entonces, ¿podremos seguir adentrándonos para investigar? ¿O tendremos que pensar en otro plan?

Doña Flores apretó los labios, inmersa en sus pensamientos. "..."

Óscar estaba realmente frustrado. Habían diseñado múltiples estrategias con el objetivo de lograr un gran avance.

Incluso habían considerado la opción de quitarse las máscaras dentro, tomando en cuenta las experiencias previas de los ancianos.

Sin embargo, dado que los paisajes que encontraban en El Abismo variaban en cada expedición, le preocupaba que la densidad del aire o la concentración de bacterias fuesen diferentes en cada zona. Por precaución, decidió que todos entraran usando las máscaras y solo se quitaran el traje protector.

Al fin y al cabo, muchos gases tóxicos no causaban daños graves si no eran inhalados directamente.

Pero nunca imaginó...

Ahora tenían dos muertes en su historial. Se sentía profundamente culpable. Eran soldados bajo su mando, con quienes había forjado lazos de camaradería.

Aunque ninguno de los dos estaba casado ni tenía hijos, ambos tenían padres ancianos.

Perder la vida siendo tan jóvenes... ¿Cómo iban a seguir adelante esos padres? Todo el dinero del mundo jamás lograría aliviar su inmenso dolor.

Además, esta tragedia seguramente desencadenaría una severa investigación desde el alto mando.

¡Perder vidas era un asunto extremadamente grave!

Y lo peor era: si este enfoque había fracasado, ¿cómo continuarían la investigación a partir de ahora?

Ya no se atreverían ni siquiera a quitarse los trajes, mucho menos las máscaras.

Sin embargo, hacer el recorrido totalmente equipados representaba un gran obstáculo. Los trajes protectores y las máscaras eran pesados y entorpecían los movimientos, retrasando significativamente el ritmo de las exploraciones.

Además, los tanques de oxígeno tenían un tiempo límite. Una vez adentro, solo podían quedarse un rato antes de verse obligados a salir.

En ese momento, estaban desesperados por encontrar una solución. Si tan solo pudieran entrar sin los trajes protectores, podrían prolongar su estancia dentro del Abismo.

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