Los labios de Magdalena se movieron, pero fue incapaz de dar un solo ejemplo.
Cristina continuó: —La familia del Pozo es el modelo a seguir del Distrito Este, sus acciones siempre han sido honorables e intachables. Ellos representan la bondad, ¡incluso más que el Señor de la Selva!
Magdalena frunció el ceño, visiblemente molesta.
—Digas lo que digas, todo se resume a que sigues encaprichada con Mateo. Pero a él no le gustas. Quieres ofrecértele en bandeja de plata, ¡y él simplemente no te quiere!
Cristina frunció el ceño aún más.
—Puedo no casarme con Mateo, puedo casarme con cualquier otro, ¡pero jamás con alguien de la familia Dorado!
—El que con lobos anda, a aullar aprende. Si la familia Palma sigue aliándose con ellos, ¡tarde o temprano nos arrastrarán al abismo!
—Si nuestra unión con la familia del Pozo fracasó, podemos seguir siendo independientes y continuar siendo los reyes del distrito central.
—Pero si nuestra familia se ata a los Dorado, algo saldrá mal. Ellos caerán algún día, y nosotros caeremos con ellos. ¡Terminaremos en la ruina total!
Llena de rabia, Magdalena levantó la mano y le cruzó la cara de una bofetada.
—¡Hija ingrata! ¡Estás maldiciendo a nuestra propia familia!
Cristina se llevó la mano a la mejilla, mirando a su madre con los ojos llorosos.
—No los estoy maldiciendo, estoy tratando de salvar a la familia. Si tú y mi papá no me escuchan, ¡nuestra casa acabará destruida tarde o temprano!
Dicho esto, Cristina salió corriendo hacia su habitación envuelta en lágrimas.
Magdalena se quedó allí, jadeando, sin poder recuperar el aliento de la pura furia.
Patricio llegó en ese momento y, al ver el estado de su esposa, preguntó alarmado:
—¿Qué pasó?
Magdalena, aún indignada, le respondió:
—¡Me va a matar de un coraje! Esta niña apenas tiene trece años y ya me contesta. ¡Y no solo eso, se atreve a cuestionar nuestras decisiones! ¡Hasta maldijo a nuestra familia con la ruina total!
Patricio frunció el ceño. —¡Lo que le hace falta es mano dura! ¿Acaso aceptó lo que le pidió el viejo del Pozo?
Magdalena negó con la cabeza.
—No, pero se puso a decir que los del Pozo son los buenos y los Dorado son los malos. ¡Dijo que aliarnos con ellos nos va a traer una desgracia! En el fondo, todo es porque está enamorada de Mateo y detesta a David Dorado. ¡Aún sigue soñando con casarse con Mateo!
Patricio replicó:
—¡Qué tontería! ¡Mateo ni siquiera la voltea a ver! Además, ¿en qué mundo Mateo se compara con David Dorado?
—La familia del Pozo va en picada, mientras que los Dorado van en ascenso. Ya existe una brecha enorme entre Mateo y David, y esa diferencia solo se hará más grande con el tiempo. ¡Casarse con David es mil veces mejor que hacerlo con Mateo!
—Olvídate de lo que piense por ahora. Mientras siga obedeciendo nuestras órdenes, todo estará bien. En la Asamblea de Maestros del Vínculo, ¡tenemos que trapear el piso con el orgullo de los del Pozo!
Magdalena asintió.
—¡Así es! Ya que nos convirtieron en el hazmerreír de La Selva, ¡ahora nosotros haremos que no puedan ni levantar la cabeza aquí!
Patricio preguntó: —¿El viejo del Pozo le dijo de qué familia viene la novia de Mateo?
Magdalena negó con la cabeza.
—No escuché que Cristi mencionara nada, seguro el viejo no dijo nada al respecto.
Patricio soltó un bufido despectivo.
—Si no lo dijo, es porque seguro viene de una familia del montón. Si fuera la heredera de alguna familia poderosa, los del Pozo lo hubieran gritado a los cuatro vientos antes de que alguien se los preguntara.

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