Entrar Via

¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 4342

—Aspen, esto es el reflejo del cariño que la Abuela Silvia te tiene, no puedes despreciarlo.

Aspen quería seguir interrogándolo, pero Cauto se adelantó:

—Si no lo comes, no solo le fallarás a la Abuela Silvia, sino que a mí también.

Aspen: —...

Cauto prosiguió: —Deja de darle tantas vueltas; si el instructor nos encuentra, seré yo quien pague los platos rotos. O, ¿quieres que te dé de comer en la boca?

Aspen dudó un instante antes de tomar la pierna de pollo.

—No es necesario, yo puedo.

Cauto lo observó morder la carne y preguntó de inmediato: —¿Qué tal está?

Aspen asintió: —Está bueno.

Cauto sonrió.

—Te lo dije, mis pollos asados son los mejores. Cuando se te antoje otro, solo pídeme y te preparo uno.

Aspen le dijo: —Come tú también.

Cauto asintió entusiasmado: —¡Sí!

Entre los dos devoraron el pollo entero; Cauto se aseguró de obligar a Aspen a terminarse tanto los muslos como las alas.

Fue a la mañana siguiente cuando Aspen se enteró de la verdad: Cauto se había robado el pollo.

Y, para empeorarlo todo, la Abuela Silvia, al escuchar el alboroto de la huida nocturna, salió a revisar. Resbaló debido a la lluvia y se partió una pierna.

Si no hubieran llegado a auxiliarla a tiempo, la pobre anciana podría haber perdido la vida.

En un principio, Aspen sí se había sentido conmovido por el gesto de Cauto.

De verdad había apreciado el detalle de su parte en lo más profundo de su ser.

Sin embargo, al descubrir la verdad, montó en cólera y arremetió ferozmente contra él.

Durante otros entrenamientos previos en diferentes locaciones, Cauto también había robado a escondidas, y Aspen lo había reprendido.

Si seguía cometiendo los mismos crímenes, ¿de qué servían todos los sermones que le había dado?

La ruptura definitiva entre Aspen y Cauto fue el resultado de la decepción que se fue acumulando hasta que Aspen se dio por vencido con él.

Cauto era excepcionalmente leal a Aspen.

Pero el problema radicaba en que esa lealtad y devoción se limitaban única y exclusivamente a Aspen; para con todos los demás, Cauto era la maldad encarnada.

A través de Cauto, Aspen comprendió de golpe una amarga verdad.

Había gente que simplemente venía con el mal inyectado en las venas.

Por más que intentaras enderezarles el camino, era imposible guiarlos hacia la rectitud.

Ningún discurso por más profundo o sincero lograría redimirlos.

Una persona con valores corrompidos jamás podrá hacer migas con quien tenga sus principios intactos.

Si no marcabas un límite a tiempo, acabarías arrastrado al abismo junto a ellos.

Aspen se sacudió los pensamientos y regresó al presente.

Cauto continuaba observándolo con cautela.

La mezcla de angustia, ansiedad y pavor en su mirada era un calco exacto de la que tenía años atrás, cuando descubrió que Aspen se había enterado de la verdad del pollo.

La manzana de Adán de Aspen se movió con pesadez, frunció el ceño y sacó un cigarrillo de su bolsillo, encendiéndolo.

Aunque estaban en una habitación de hospital, solo él y Cauto se encontraban ahí.

No tenía por qué contenerse.

Se fumó la mitad del cigarrillo antes de lograr aquietar sus demonios.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo