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Su Arrebato Fue Mi Salvación romance Capítulo 6

Moisés frunció el ceño.

Al ver que el ambiente se tornaba un poco incómodo, Jerónimo se apresuró a intervenir para aligerar la tensión.

—Tranquilos, tranquilos. Señorita Salas, Moi ahora es un pez gordo de los negocios, está ocupadísimo todo el tiempo. Es normal que ande apurado.

Dicho esto, Jerónimo miró a Moisés.

—Moi, ¿tienes algún problema en la empresa? No te preocupes, si tienes cosas que hacer, adelante.

Moisés revisó su reloj.

—Tengo que estar en casa antes de las ocho.

Jerónimo se sorprendió y soltó una risa nerviosa.

—Jaja, veo que tu esposa te tiene a raya.

Trataba de calmar las aguas.

Pero Candelaria seguía con una expresión oscura.

—¿Qué pasa? ¿Por casarte ya no te importan tus amigos?

—Tu esposa es Xavi, ¿no? Ella no es de las que hacen escenas de celos.

—Por cierto, cuando te casaste con ella tan de prisa, ni siquiera me enviaste una invitación. —Candelaria se acercó repentinamente a Moisés—. Dime, ¿qué pretendías con eso?

La actitud de Candelaria ya estaba rayando en lo inapropiado.

Momentos antes, ella también se había acercado bastante a Patricio, pero nadie pensó nada malo.

Sin embargo, ahora, al ver a Candelaria tan cerca de Moisés, el ambiente en la sala VIP se volvió repentinamente extraño.

Los demás no pudieron evitar cruzar miradas significativas.

Después de todo, en el pasado, muchos pensaban que Moisés y Candelaria terminarían juntos.

Eran de la misma edad y físicamente hacían una pareja despampanante; él era frío y reservado, y ella alegre y extrovertida. Se complementaban a la perfección, como si estuvieran destinados.

Por eso, cuando Moisés se casó repentinamente con Xaviera, destrozó las expectativas de todos.

No faltaba quien dijera en secreto que fue el viaje de Candelaria al extranjero lo que le dio a Xaviera la oportunidad de aprovecharse de la situación.

Y ahora que Candelaria había regresado...

—La invitación de mi boda se envió a la familia Salas. Si no la recibiste, deberías preguntarle a tus padres, no a mí.

Moisés continuó con un tono gélido:

—Además, la semana pasada el señor Ricardo Salas estuvo en el hospital, y tu hermano me pidió de favor que fuera a recogerte al aeropuerto. Lo hice. A medio camino dijiste que querías ir a cenar a un hotel, y también te llevé.

—Aparte de eso, no he acordado hacer nada más por ti, ni pienso hacerlo.

Tras decir esto, Moisés esquivó a Candelaria y caminó hacia la puerta.

Él la había rechazado.

En ese entonces, ella se despidió diciéndole: "No te importo ahora, no pasa nada, voy a ser mejor. ¡Cuando vuelva, te haré arrepentirte de haberme dicho que no!".

Pero al sexto año de su estancia en el extranjero, recibió la noticia de que Moisés se casaba.

Y nada menos que con Xaviera.

Candelaria quedó paralizada.

Xaviera era la clásica niña buena, solo servía para estudiar.

Para nada el tipo de chica en la que Moisés se fijaría.

Además, Candelaria aún no había regresado. Moisés todavía no había visto lo brillante que se había vuelto. ¿Por qué casarse con otra persona tan rápido?

Y ahora, habían pasado otros dos años.

Candelaria tenía un Máster en Finanzas de una prestigiosa universidad.

Había evolucionado, se había vuelto deslumbrante, lo suficientemente exitosa como para estar a la altura de Moisés.

¿Qué importaba si estaba casado?

Un matrimonio en el que ambos no encajan no dura mucho.

El que ríe al último, ríe mejor.

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